
¿Qué lugar puede ocupar hoy el diagnóstico veterinario en el laboratorio clínico?
Coech División Veterinaria analiza el lugar que hoy puede ocupar el diagnóstico veterinario dentro del laboratorio clínico, a partir de su paso por las Jornadas Bioquímicas del NOA.

Durante años, el diagnóstico veterinario ocupó un lugar secundario o directamente estuvo ausente en muchos laboratorios clínicos. Hoy, el crecimiento de las muestras y la necesidad de respuestas más rápidas empiezan a convertirlo en una línea de análisis con identidad propia.
¿Qué hace una empresa especializada en diagnóstico veterinario en un encuentro de bioquímicos?
La pregunta apareció, de una u otra forma, durante las últimas Jornadas Bioquímicas del NOA, realizadas en el Hotel Sheraton de Tucumán. Entre los cerca de 500 profesionales que participaron del encuentro, la presencia de Coech División Veterinaria despertaba curiosidad.
Para algunos, encontrar una propuesta enteramente veterinaria dentro de un congreso bioquímico resultaba inesperado.
Pero la sorpresa duraba poco.
A medida que comenzaban las conversaciones en el stand aparecía una realidad mucho más cercana: laboratorios que ya reciben muestras de perros, gatos y otras especies; estudios que hoy deben derivarse; profesionales que buscan reducir los tiempos de respuesta y una demanda que empieza a justificar una mirada diferente.
Marisa López, del equipo de Coech División Veterinaria, lo sintetizó después del encuentro: “Ya dejó de ser un tema ocasional para convertirse en una unidad diagnóstica dentro del laboratorio”.
De una demanda ocasional a una línea con identidad propia
Durante años, el diagnóstico veterinario ocupó un lugar secundario dentro de muchos laboratorios clínicos. Hoy, el crecimiento de las muestras y la necesidad de respuestas más rápidas empiezan a convertirlo en una línea de análisis con identidad propia.
Lo observado en Tucumán no parece ser un fenómeno aislado. Las estimaciones actuales sobre diagnóstico de animales de compañía anticipan un mercado argentino en expansión: Grand View Research proyecta un crecimiento promedio anual del 11,5% entre 2025 y 2030 para este segmento en el país.
Más que el número en sí, la tendencia ayuda a poner en contexto algo que los propios profesionales ya están viendo dentro de sus laboratorios: las muestras veterinarias llegan y cada vez resulta menos razonable tratarlas como una excepción.
La pregunta empieza entonces a cambiar. Ya no es solamente qué hacer cuando llega una muestra veterinaria. Para algunos laboratorios, la pregunta empieza a ser si existe allí una nueva línea de servicios por desarrollar.
No se trata simplemente de procesar una muestra más
Incorporar diagnóstico veterinario no significa trasladar automáticamente al animal los procesos utilizados en medicina humana. La especie importa. También los parámetros, los rangos de referencia, los perfiles hematológicos y las necesidades específicas de cada determinación.
Durante las Jornadas del NOA, por ejemplo, dos de las soluciones que despertaron mayor interés fueron los analizadores hematológicos y los equipos para determinaciones hormonales. La posibilidad de trabajar con información y configuraciones específicas según la especie fue uno de los aspectos especialmente valorados por los profesionales.
Desarrollar esta capacidad también puede permitir al laboratorio incorporar prestaciones que hasta ahora no ofrecía de manera directa. Y cuando una determinación debe derivarse aparece, además, otra variable crítica para cualquier laboratorio: el tiempo.
En determinados estudios moleculares, una PCR derivada puede implicar una espera de entre 7 y 10 días hasta recibir el resultado. Con el sistema de PCR veterinaria GZ-Med comercializado por Coech es posible procesar hasta ocho pacientes y obtener resultados en aproximadamente dos horas.
La diferencia no es solamente operativa.
Para el laboratorio significa incorporar una prestación que antes dependía de terceros y mejorar sus tiempos de respuesta. Para el veterinario, significa disponer antes de un resultado que podrá integrar con los signos clínicos y demás información de su paciente.
Y para ambos significa algo esencial: responder mejor cuando el tiempo también forma parte del problema.
Un mundo conocido frente a una demanda nueva
Para el profesional bioquímico, buena parte de esta conversación ocurre en un terreno familiar: hematología, bioquímica, inmunoensayo, electrolitos, diagnóstico molecular, calidad analítica, automatización, trazabilidad y soporte técnico. Lo que cambia es la aplicación de esas capacidades a muestras de distintas especies, con sus particularidades y requerimientos específicos.
Mindray forma parte desde hace años del universo tecnológico del laboratorio clínico y hoy cuenta con Mindray Animal Medical, su división especializada en diagnóstico veterinario, representada en forma exclusiva en Argentina por Coech División Veterinaria. Diestro, otra marca reconocida por el mercado bioquímico argentino, suma a esta propuesta sus soluciones específicas para veterinaria.
La novedad está en aplicar tecnologías familiares para el laboratorio a un universo de muestras con requerimientos propios, incorporando además soluciones específicas como el diagnóstico molecular por PCR de GZ-Med.
Ese puente entre dos mundos es también parte de la propuesta de Coech.
La compañía integra soluciones para hematología, bioquímica, inmunoensayo, hormonas y biomarcadores, electrolitos y diagnóstico molecular, junto con asesoramiento, capacitación y servicio postventa.
Pero el intercambio con los bioquímicos en Tucumán dejó algo especialmente claro: el interés no termina en el equipo.
Quienes analizan incorporar una nueva capacidad necesitan entender qué determinaciones tiene sentido realizar, qué tecnología requiere cada una, cómo trabajar las particularidades de las diferentes especies y qué respaldo tendrán una vez que el instrumento comience a funcionar.
Por eso, la propuesta de Coech no consiste solamente en sumar equipamiento, consiste en acompañar al laboratorio en el desarrollo de una capacidad diagnóstica veterinaria específica.
Otras especies. La misma exigencia analítica.
Quizás por eso la presencia de una empresa de diagnóstico veterinario dentro de un encuentro de bioquímicos deja de resultar extraña después de algunos minutos de conversación.
Cambian las especies, determinados parámetros, rangos, metodologías y necesidades.
Pero no cambia aquello que el laboratorio conoce bien: la importancia de la calidad analítica, la confiabilidad de los resultados, los tiempos de respuesta y el respaldo técnico.
En CALILAB 2026, Coech División Veterinaria vuelve a encontrarse con la comunidad bioquímica para continuar esa conversación.
Porque para algunos laboratorios, detrás de una muestra veterinaria puede haber algo más que una nueva determinación: puede haber una nueva línea por desarrollar.
Coech División Veterinaria
Otras especies. La misma exigencia analítica




