
Del laboratorio a la práctica clínica: el valor del P1NP en la evaluación del remodelado óseo
Revisión sobre el P1NP como marcador de referencia de formación ósea: ventajas preanalíticas, desempeño en la plataforma SNIBE MAGLUMI y experiencia clínica en osteoporosis y enfermedad renal crónica.

Nota editorial: Artículo científico de revisión presentado en el Simposio GEMATEC, en el marco del XIV Congreso de la Federación Argentina de Sociedades de Endocrinología (FASEN). Puerto Madryn, Chubut, Argentina, 28 de agosto de 2026.
Autores:
- Dra. Sandra Filippini1
- Dra. Marina Laguarde2
- Bioquímica de Planta, Laboratorio de Endocrinología, Hospital General de Agudos «Dr. Carlos G. Durand», CABA, Argentina.
- Bioquímica de Planta, Área de Endocrinología, Hospital de Alta Complejidad en Red «El Cruce» Néstor Kirchner, Florencio Varela, Buenos Aires, Argentina.
Resumen
La osteoporosis constituye una epidemia silenciosa y una crisis de salud pública global. Se caracteriza por la pérdida progresiva de masa ósea y por el deterioro microarquitectónico del tejido esquelético. Como consecuencia, aumenta el riesgo de sufrir fracturas por bajo impacto [1]. Aunque la densitometría ósea (DMO) es el estándar de referencia para el diagnóstico estructural, tiene un límite importante. De hecho, entre un 30% y un 50% de los pacientes con fractura por fragilidad tienen una DMO en rango no osteoporótico. Es decir, presentan osteopenia o una DMO conservada [1, 2].
Por lo tanto, esta limitación de una medida estática muestra que se necesitan biomarcadores dinámicos y funcionales. Estos deben reflejar la tasa instantánea del metabolismo esquelético. En este sentido, la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) y la Federación Internacional de Química Clínica y Medicina de Laboratorio (IFCC) establecieron dos marcadores de elección. Para la formación ósea, el propéptido N-terminal del procolágeno tipo I (P1NP) en suero o plasma. Para la resorción ósea, el C-telopéptido del colágeno tipo I (β-CTX) [1, 3].
Alcance de la revisión
En este artículo de revisión se exponen las bases fisiopatológicas del ciclo de remodelado en la unidad multicelular básica (BMU). Además, se describen las ventajas analíticas y preanalíticas del P1NP: mínima variabilidad circadiana, estabilidad a temperatura ambiente y baja variabilidad biológica. También se presenta el desempeño alcanzado en la plataforma automatizada de quimioluminiscencia SNIBE MAGLUMI [3, 4]. Asimismo, se aborda la experiencia clínica e institucional acumulada en el Hospital Durand y en el Hospital El Cruce. En particular, se destaca la utilidad del P1NP en la osteoporosis postmenopáusica y senil, y en el seguimiento precoz de terapias anabólicas y antirresortivas. Por otra parte, el P1NP ayuda a verificar la adherencia y a manejar las vacaciones terapéuticas. Finalmente, permite estratificar de forma no invasiva la osteodistrofia renal dentro de la Enfermedad Renal Crónica – Trastorno Mineral y Óseo (ERC-TMO) [1, 5, 6].
Palabras clave: P1NP, β-CTX, Marcadores de Remodelado Óseo, Osteoporosis, Enfermedad Renal Crónica, Osteodistrofia Renal, SNIBE-MAGLUMI, Mínimo Cambio Significativo, Variabilidad Preanalítica.
1. Introducción
La osteoporosis y las fracturas por fragilidad concomitantes representan una pesada carga socio-sanitaria, tanto epidemiológica como económica. Según la actualización del estudio Global Burden of Disease (Carga Global de Enfermedad), en 2019 hubo más de 178 millones de fracturas incidentes en el mundo. Esto supone un incremento del 33% con respecto a 1990. Además, se estimaron 455 millones de personas con fracturas prevalentes (+70% respecto a 1990). Por otra parte, el costo económico directo e indirecto de la atención médica supera los 55.300 millones de euros anuales. Esta cifra corresponde solo a la Unión Europea, Suiza y el Reino Unido [1, 2].
Durante décadas, la masa ósea evaluada por densitometría ósea (DMO) ha sido el pilar diagnóstico para clasificar la osteoporosis (T-score ≤ -2,5 DP) [1]. Sin embargo, múltiples estudios prospectivos confirman un dato llamativo. Entre el 30% y el 50% de los adultos mayores con fractura osteoporótica no presentan un T-score en rango de osteoporosis. En cambio, se ubican predominantemente en la categoría de osteopenia [1, 2]. Esta aparente paradoja se explica porque la DMO mide solo la densidad mineral estática y acumulada a lo largo de los años. Por lo tanto, no detecta las modificaciones cualitativas ni el deterioro microarquitectónico inmediato. Tampoco refleja la tasa celular metabólica activa de síntesis o degradación del hueso [1, 3].
Para superar este sesgo diagnóstico se utilizan los Marcadores de Remodelado Óseo (MRO). Se trata de péptidos y enzimas que se liberan a la circulación durante las fases de formación u osteólisis. Gracias a ello, ofrecen una evaluación funcional «en tiempo real» del recambio esquelético [3, 4]. En este escenario, integrar las determinaciones del metabolismo fosfocálcico y de los MRO se ha vuelto indispensable. Esto aplica a especialidades como la endocrinología, la reumatología, la nefrología y la ginecología [1, 5].
2. Desarrollo
2.1. Fisiopatología y biología del remodelado óseo
El hueso adulto es un tejido metabólicamente activo y en renovación continua. Cada año se renueva aproximadamente entre el 5% y el 10% de la masa esquelética total. Así, el esqueleto completa un recambio integral cada década. Este proceso se desarrolla en múltiples Focos Independientes de Remodelado, denominados Unidades Multicelulares Básicas (BMU) [1, 4].
Cada ciclo individual en una BMU se extiende por un período de 4 a 6 meses y comprende cuatro fases acopladas:
- Activación: reclutamiento de precursores osteoclásticos de estirpe hematopoyética sobre la superficie mineral ósea por estímulo del sistema RANKL y M-CSF.
- Resorción: los osteoclastos maduros se adhieren a la matriz, secretan ácido y proteasas (como la catepsina K), solubilizando la hidroxiapatita y degradando el colágeno tipo I. Este proceso libera fragmentos peptídicos específicos, como el C-telopéptido isomerizado del colágeno tipo I (β-CTX).
- Reversión: células mononucleadas de acoplamiento preparan la cavidad de resorción y liberan factores de crecimiento (TGF-β, IGF-1, esfingosina-1-fosfato) que reclutan precursores osteoblásticos.
- Formación: los osteoblastos (derivados del estroma mesenquimático) sintetizan la matriz orgánica no mineralizada (osteoide), compuesta en un 90% por colágeno tipo I. Durante el procesamiento extracelular de las moléculas de procolágeno tipo I, las endopeptidasas específicas escinden los extremos carboxilo y amino terminales, liberando de forma estequiométrica una molécula del propéptido N-terminal del procolágeno tipo I (P1NP) por cada molécula de colágeno integrada a la matriz [3, 4].

En condiciones metabólicas normales, la resorción y la formación se mantienen fisiológicamente acopladas. La ruptura de este acoplamiento a favor de la resorción conduce a una pérdida neta de masa esquelética, fragilidad microestructural y osteoporosis [1, 4].
2.2. Recomendaciones internacionales IOF-IFCC y ventajas bioquímicas del P1NP
El Comité Científico de la International Osteoporosis Foundation (IOF) trabajó junto con el Working Group on Bone Marker Standards de la IFCC. Ambos recomiendan estandarizar a nivel global dos marcadores de referencia para la evaluación clínica de las osteopatías metabólicas [1, 3]:
- P1NP (suero/plasma) como marcador de referencia internacional para la formación ósea.
- β-CTX (plasma EDTA) como marcador de referencia internacional para la resorción ósea.
El P1NP presenta una estructura trimérica de 35 kDa. Además, tiene importantes ventajas bioquímicas y preanalíticas frente a otros marcadores de formación (osteocalcina, fosfatasa alcalina total) y de resorción (β-CTX) [3, 7]:
- Baja variabilidad circadiana: mientras el β-CTX presenta un pico nocturno característico y variaciones de hasta el 40-50% en 24 hs, los niveles de P1NP se mantienen estables a lo largo del día.
- Independencia del estado de ingesta: el P1NP es virtualmente insensible a la ingesta reciente de alimentos, a diferencia del β-CTX cuya concentración disminuye fuertemente postprandialmente.
- Elevada estabilidad preanalítica: el P1NP demuestra una estabilidad superior a temperatura ambiente en suero y plasma EDTA por más de 24-48 horas, soportando ciclos de congelación y descongelación sin pérdida de inmunoreactividad.
- Depuración hepática: la forma trimérica (intacta) del P1NP es aclarada de la circulación por los receptores scavenger de las células endoteliales sinusoidales del hígado [6, 7]. El P1NP intacto no sufre acumulación espuria en estados de insuficiencia renal leve a moderada, a diferencia de los marcadores con eliminación renal estricta como el β-CTX [5, 6].
2.3. Desempeño analítico en plataforma MAGLUMI SNIBE (CLIA)
El valor de las determinaciones del metabolismo óseo en el laboratorio clínico moderno reside en garantizar una sólida precisión y correlación analítica. Al respecto, existe experiencia metodológica con la plataforma de quimioluminiscencia por micropartículas magnéticas (CLIA) SNIBE, en el analizador MAGLUMI X3. Según sus especificaciones, el inmunoensayo tipo sándwich para P1NP Total describe:
- Precisión intra e inter-ensayo: Coeficientes de Variación (CV%) inferiores al 5.5% en controles de calidad bajos, medios y altos, situándose muy por debajo del requerimiento de calidad biológica internacional (CVa < 8%).
- Límite de detección y linealidad: límite de cuantificación inferior a 5.0 ng/mL y un rango lineal amplio que alcanza hasta 1000 ng/mL, lo que permite evaluar con exactitud estados de supresión profunda del recambio óseo, así como cuadros severos de alto recambio (enfermedad de Paget u osteopatía metastásica) sin necesidad de diluciones complejas.
- Concordancia metodológica: muestra una alta correlación lineal frente a plataformas automatizadas consolidadas de electroquimioluminiscencia (ECLIA) (r > 0,97), asegurando la conmutabilidad y el seguimiento longitudinal seguro de los pacientes.
2.4. Variabilidad biológica, Mínimo Cambio Significativo (LSC) y monitoreo terapéutico
Para interpretar un resultado de P1NP en la práctica clínica ambulatoria, el profesional del laboratorio y el médico especialista deben comprender dos conceptos. Por un lado, la variabilidad total. Por otro lado, el criterio numérico de respuesta terapéutica.
Las fuentes de variabilidad incluyen:
- Factores no controlables: edad (marcador elevado en la infancia y adolescencia por crecimiento longitudinal, pico posmenopáusico), sexo, estatus gonadal, fracturas recientes (inducen una elevación sistémica de los MROs por reparación del daño, que se extiende de 6 a 12 meses) y la presencia de enfermedades sistémicas.
- Factores controlables (preanalíticos): toma de muestra entre 08:00 y 10:00 AM (estandarización del horario), reposo previo (evitar ejercicio físico extenuante 24 horas antes) y mantenimiento de la muestra refrigerada antes del procesamiento.
Cálculo del Mínimo Cambio Significativo
Para interpretar variaciones seriadas de P1NP en la práctica médica diaria, es imprescindible aplicar el Mínimo Cambio Significativo (LSC, Least Significant Change). El LSC cuantifica la menor diferencia porcentual entre dos mediciones consecutivas en un mismo individuo. Esa diferencia debe superar el ruido combinado de la variabilidad analítica (CVa) y de la variabilidad biológica intraindividual (CVi). El cálculo se realiza con un intervalo de confianza del 95% [1, 8].
La fórmula de cálculo estandarizada es:
LSC = 2,77 × √(CVa² + CVi²)
- P1NP: presenta una variabilidad intraindividual baja (CVi ≈ 7-9%), estableciéndose un LSC del 21% al 25%; una variación que supere el 25% confirma una respuesta biológica real a la terapia.
- β-CTX: presenta una variabilidad intraindividual mayor (CVi ≈ 12-15%), arrojando un LSC del 30% al 35%.
Cinética de la respuesta terapéutica
En cuanto a lo que respecta a la cinética temporal de la respuesta terapéutica:
- Las terapias anabólicas (Teriparatide, Abaloparatide, Romosozumab) inducen una estimulación osteoblástica acelerada. El P1NP responde precozmente, elevándose entre un +40% y un +150% a los 1-3 meses del inicio del tratamiento («ventana anabólica»). Esta elevación temprana predice con alta certeza la ganancia densitométrica futura a los 18-24 meses y la reducción del riesgo de fractura [1, 9].
- Las terapias antirresortivas (Bifosfonatos orales/IV, Denosumab) producen una reducción temprana del β-CTX (3 a 6 meses). Secundariamente al acoplamiento celular, el P1NP desciende alcanzando una supresión del -40% al -70% hacia los 6 meses de tratamiento. Un descenso que no alcance el LSC alerta tempranamente sobre la falta de adherencia farmacológica o problemas de malabsorción [1, 8].
2.5. Experiencia y evidencia en el mundo real, Hospital Carlos G. Durand
La experiencia asistencial documentada en el Laboratorio de Endocrinología del Hospital Durand revela una profunda transformación en la solicitud diagnóstica del ámbito hospitalario público. En concreto, entre 2024 y 2026 creció y evolucionó la demanda de marcadores de remodelado óseo (MRO):
- Aumento cuantitativo: entre 2024 y 2026 se registró un incremento superior al 180% en la demanda global de determinaciones de MRO.
- Cambio de paradigma solicitante: históricamente, las órdenes médicas incluían determinaciones aisladas de marcadores clásicos o de baja especificidad. A partir de la difusión de las recomendaciones IOF-IFCC y el trabajo de integración bioquímico-clínico, se evidenció un cambio hacia la solicitud combinada y simultánea del par de referencia: P1NP + β-CTX.
- Distribución multidisciplinaria: la solicitud de P1NP ha dejado de ser exclusiva de la sección de Metabolismo Fosfocálcico del Servicio de Endocrinología, extendiéndose a los Servicios de Reumatología (evaluación de corticoterapia y enfermedades inflamatorias), Nefrología (osteodistrofia renal / CKD-MBD), Ginecología (salud ósea en la transición menopáusica) y Geriatría (estratificación de riesgo en ancianos frágiles).
2.6. Aplicación del marcador P1NP en Enfermedad Renal Crónica – Trastorno Mineral Óseo (ERC-TMO)
La Enfermedad Renal Crónica – Trastorno Mineral y Óseo (ERC-TMO) abarca un amplio espectro de patologías esqueléticas, como la osteodistrofia renal. Estas se clasifican según el nivel de recambio. Por un lado, la enfermedad de alto recambio, como el hiperparatiroidismo secundario. Por otro lado, la de bajo recambio, como la enfermedad ósea adinámica o la osteomalacia. En consecuencia, el diagnóstico preciso del recambio óseo es crítico. De hecho, las terapias contraindicadas en la enfermedad adinámica, como los antirresortivos potentes, pueden empeorar la adinamia y acelerar la calcificación vascular [11, 12].
Limitaciones de la PTH en la ERC
El manejo de las alteraciones óseas en la Enfermedad Renal Crónica (osteodistrofia renal) representa un desafío diagnóstico trascendental. Históricamente, su seguimiento se ha centrado casi de forma exclusiva en la hormona paratiroidea intacta (PTH). Sin embargo, la evidencia de los últimos consensos obliga a un cambio de paradigma fundamental. La PTH es una hormona homeostática de regulación paratiroidea sistémica, no un marcador celular directo del remodelado óseo.
Además, en pacientes con insuficiencia renal avanzada (estadios G3b a G5D), la PTH presenta una «zona gris» diagnóstica muy amplia. En ella, los valores absolutos pierden correlación lineal con la verdadera histología ósea. Esto se debe a la resistencia periférica tisular, inducida por toxinas urémicas como el Indoxil Sulfato. También influye su elevada variabilidad biológica intraindividual (CVI ≈ 25.9%). Por lo tanto, la medición aislada de PTH resulta insuficiente y se necesitan biomarcadores bioquímicos directos de actividad celular. A esto se suma que la insuficiencia renal altera los mecanismos de filtración y depuración. Como resultado, se acumulan en plasma de forma artificial los marcadores de eliminación renal, como el β-CTX [5, 6].
Marcadores de formación en la ERC
Las guías KDIGO y los consensos europeos destacan los marcadores específicos de formación que no dependen directamente de la función renal. Entre ellos se encuentran el P1NP intacto y la fosfatasa alcalina específica ósea (bALP). Ambos ofrecen una correlación firme con la histología y la tasa de recambio en la biopsia ósea. Así, permiten discriminar entre un alto y un bajo recambio óseo. Un nivel suprimido de P1NP identifica con alta sensibilidad la enfermedad ósea adinámica (bajo recambio). En cambio, los valores francamente elevados orientan hacia hiperparatiroidismo secundario / Osteítis Fibrosa (alto recambio) [1, 5, 6].
En el seguimiento longitudinal de la osteodistrofia renal, el P1NP permite [11, 12]:
- Evaluar la respuesta al tratamiento del hiperparatiroidismo secundario: el inicio o ajuste de calcimiméticos (cinacalcet) o análogos de la vitamina D produce descenso coordinado de la PTH y del P1NP, confirmando la normalización del recambio óseo.
- Guiar el tratamiento de la osteoporosis en el paciente con ERC: al considerar agentes anabólicos óseos (ej. Teriparatide en casos seleccionados) o antirresortivos (ej. Denosumab).
2.7. Fisiología molecular del P1NP y rutas de aclaramiento diferencial
A diferencia de los marcadores de resorción, el P1NP ofrece un desempeño biológico superior. Por ejemplo, el β-CTX sufre una retención renal masiva e incontrolable desde los estadios iniciales de disfunción renal, y pierde así toda utilidad clínica. No obstante, interpretar el P1NP en la ERC exige un conocimiento exhaustivo de su dinámica molecular y su aclaramiento.
El P1NP es secretado extracelularmente por los osteoblastos de forma estequiométrica durante la formación de la matriz. Inicialmente, se libera a la circulación como una estructura trimérica intacta (P1NP Intacto) de aproximadamente 35 kDa. Este trímero helicoidal se depura de la sangre de forma muy rápida y exclusiva en el hígado. Para ello intervienen los receptores scavenger de las células endoteliales sinusoidales hepáticas. Por lo tanto, el aclaramiento de la forma trimérica es totalmente independiente de la función renal. Sin embargo, una vez en el torrente sanguíneo, el trímero sufre una degradación térmica fisiológica y pasiva, dependiente de la temperatura corporal. Así, se disocia en fragmentos monoméricos estables de bajo peso molecular. A diferencia del trímero intacto, estos monómeros se eliminan de la circulación de forma exclusiva por filtración glomerular renal [11, 12].
2.8. Desempeño analítico del P1NP Total y experiencia en el Hospital El Cruce (HEC)
La plataforma automatizada de quimioluminiscencia (CLIA) SNIBE MAGLUMI X3, provista por Gematec, cuantifica el P1NP Total. Este inmunoensayo sándwich utiliza anticuerpos que reconocen tanto el trímero intacto de 35 kDa como los fragmentos monoméricos degradados térmicamente. Nuestra primera experiencia clínica en el HEC permitió validar localmente esta herramienta en pacientes con ERC de diferente severidad. Además, evidenció dos escenarios clínicos de acuerdo al filtrado glomerular del paciente:
- En pacientes con eTFG > 30 mL/min/1.73 m²: los valores obtenidos con el reactivo de P1NP Total se comportan de manera equivalente a la determinación de la forma intacta, tal cual se describe en bibliografía. Esto permite utilizar de forma directa, confiable y segura el P1NP Total para agrupar a los pacientes en adinamia vs y así ser de utilidad en la decisión terapéutica.
- En pacientes con insuficiencia renal avanzada o terminal (eTFG < 30 mL/min/1.73 m², estadios G4, G5 y G5D en hemodiálisis): se observan valores más altos de P1NP total, debido a la acumulación de monómeros. En estos casos, se sugiere evaluar en contexto con fosfatasa alcalina ósea.
3. Conclusiones y perspectivas
El traslado del P1NP del laboratorio a la práctica clínica representa una evolución sustancial en la medicina metabólica ósea. La densitometría ósea evalúa el contenido mineral acumulado a lo largo del tiempo. En cambio, el P1NP ofrece una lectura metabólica inmediata de la actividad osteoblástica en tiempo real [1, 3].
En la experiencia del Hospital Durand, la solicitud del P1NP junto a β-CTx presenta un crecimiento exponencial. De este modo, se consolida como una herramienta indispensable para la caracterización dinámica y el seguimiento de pacientes en diversos contextos patológicos.
Las sólidas ventajas del P1NP son su mínima oscilación circadiana, su estabilidad preanalítica y su baja variabilidad intraindividual. Por eso, los consensos de la IOF e IFCC lo posicionan como el biomarcador de formación de elección [1, 3]. Además, las plataformas automatizadas de quimioluminiscencia de alta sensibilidad y precisión, como SNIBE-MAGLUMI, han permitido democratizar su acceso en los laboratorios hospitalarios.
En el terreno clínico, la aplicación del Mínimo Cambio Significativo (LSC) otorga un parámetro objetivo para evaluar la adherencia y la eficacia terapéutica precoz. Esto ocurre a los 1-3 meses en esquemas anabólicos y a los 6 meses en esquemas antirresortivos. Además, facilita el manejo seguro de las vacaciones terapéuticas y de la corticoterapia crónica. También ayuda a diferenciar las osteodistrofias en el paciente renal crónico [1, 5, 8].
La experiencia en la cohorte de pacientes del HEC demuestra que la plataforma SNIBE para P1NP Total optimiza la estratificación no invasiva del remodelado óseo. Se trata de una herramienta fundamental para evaluar las posibilidades terapéuticas en pacientes renales crónicos.
Como perspectiva futura, se espera la expansión de paneles integrados del metabolismo fosfocálcico. Junto con la colaboración interdisciplinaria entre el bioquímico y los equipos asistenciales, consolidarán al P1NP como un componente insustituible de la medicina de precisión esquelética.
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