Revista Bioreview Edición 28 - Diciembre 2013

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14 de noviembre: Día Mundial de la Diabetes A pasos del páncreas artificial

Un grupo de investigadores estadounidenses está desarrollando un dispositivo automático que imita la función del órgano. Espera su lanzamiento en el mercado para 2017.

13/11/2013 – Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Natalie Rodgers

 

Un equipo de investigadores de la Universidad de Boston y el Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, avanza a pasos firmes hacia el desarrollo de un páncreas biónico (artificial) para pacientes con diabetes tipo 1, que funcione de modo automático, casi como si fuera un órgano más del cuerpo. Steven Russell, uno de los líderes del estudio, adelantó que podría estar  en el mercado dentro de sólo cuatro años.

El último estudio incluyó pruebas del aparato en adolescentes de 12 a 20 años, este mismo año, en un campamento de verano de su país. “Los participantes lograron un mejor control de su glucosa y menor cantidad de hipo e hiperglucemias (bajas o picos de azúcar en sangre), mientras participaban de todo tipo de actividades”, aseguró a la Agencia CyTA Russell, profesor del Colegio de Medicina de Harvard.

Actualmente, ya existen en Argentina bombas de insulina que se conectan las 24 horas del día al  cuerpo del paciente mediante pequeñas agujas y suplen múltiples inyecciones de insulina diarias, pero deben ser manejadas manualmente. “Las personas tienen que decidir cuánta insulina  necesitan y en qué momento, y solicitarle a su aparato que se la suministre. Pero luego hay muchas variables que terminan generando que la glucosa en sangre aumente o disminuya en  exceso”, explicó el médico diabetólogo Daniel Abbas, miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes y de la Sociedad Argentina de Nutrición.

En este sentido, Rusell puntualizó que no hay manera que ajusten su insulina mientras duermen. Este es un factor muy relevante debido a que si una persona padece una hipoglucemia cuando  duerme y no lo detecta, puede sufrir desmayos, lesiones y hasta un coma o la muerte. Por su lado, la glucemia elevada de manera prolongada puede afectar gravemente la salud a largo  plazo.

El dispositivo en desarrollo, denominado “páncreas endocrinológico biónico bihormonal”, también se conecta al cuerpo del paciente durante las 24 horas pero, además de evitar inyecciones,  prescinde de los pinchazos en el dedo para medir la glucosa por estar conectado a un equipo que la mide de manera automática. “Sensa constantemente la glucosa y administra insulina en base a la necesidades”, especifica Abbas.

“El páncreas biomédico que estamos investigando está compuesto por un sensor y un infusor. El sensor monitorea la glucemia cada 5 minutos, envía los resultados a una aplicación especial de iPhone, y transmite vía Bluetooth una orden al infusor para que aplique la hormona insulina si se  precisa reducir la glucosa. Si se requiere elevarla, el aparato aplica la hormona glucagón, que sube la glucemia”, detalló Rusell, también investigador del Centro de Investigación en Diabetes del Hospital General de Massachusetts. “Entonces, el rol del paciente se limita a mantener llenas las reservas de hormonas en el páncreas, tener la batería cargada y el equipo calibrado”, añadió.

El estudio se basó en trabajos de campo anteriores realizados en centros de salud, con voluntarios de distintas franjas etarias, cantidades disímiles de ingestiones al día y diferencias de hidratos de carbono consumidos. El primero fue publicado en 2010 en “Science Translational Medicine” y el siguiente en “Diabetes Care” en 2012. En ambos se obtuvieron mejores promedios de glucosa en sangre, menos hipo e hiperglucemias, y menor tiempo transcurrido durante las  bajas de glucosa (gracias a la aplicación del glucagón).

En Argentina, existe desde 2009 un sistema denominado “Paradigm VEO”, que combina una bomba de insulina con un sensor que realiza mediciones también cada cinco minutos. Cuando los  niveles de glucosa descienden en exceso, suena una alarma y deja de suministrar insulina, muy importante para evitar hipoglucemias severas. Sin embargo, no tiene la capacidad de administrar glucagón ni aplicar de manera automática la cantidad de insulina requerida cada vez que es necesario.

Russell adelantó que su equipo tiene planificado continuar realizando estudios, durante períodos cada vez más prolongados y fuera de centros de salud, para presentarlos ante la Administración  de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). “Esperamos la aprobación para 2017?,   anunció.

Según la Federación Internacional de Diabetes, más de 370 millones de personas tienen alguna forma de la enfermedad.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Boston y el Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, avanza a pasos firmes hacia el desarrollo de un páncreas biónico (artificial) para pacientes con diabetes tipo 1, que funcione de modo automático, casi como si fuera un órgano más del cuerpo. Steven Russell, uno de los líderes del estudio, adelantó que podría estar  en el mercado dentro de sólo cuatro años.

El último estudio incluyó pruebas del aparato en adolescentes de 12 a 20 años, este mismo año, en un campamento de verano de su país. “Los participantes lograron un mejor control de su glucosa y menor cantidad de hipo e hiperglucemias (bajas o picos de azúcar en sangre), mientras participaban de todo tipo de actividades”, aseguró a la Agencia CyTA Russell, profesor del Colegio de Medicina de Harvard.

Actualmente, ya existen en Argentina bombas de insulina que se conectan las 24 horas del día al  cuerpo del paciente mediante pequeñas agujas y suplen múltiples inyecciones de insulina diarias, pero deben ser manejadas manualmente. “Las personas tienen que decidir cuánta insulina  necesitan y en qué momento, y solicitarle a su aparato que se la suministre. Pero luego hay muchas variables que terminan generando que la glucosa en sangre aumente o disminuya en  exceso”, explicó el médico diabetólogo Daniel Abbas, miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes y de la Sociedad Argentina de Nutrición.

En este sentido, Rusell puntualizó que no hay manera que ajusten su insulina mientras duermen. Este es un factor muy relevante debido a que si una persona padece una hipoglucemia cuando  duerme y no lo detecta, puede sufrir desmayos, lesiones y hasta un coma o la muerte. Por su lado, la glucemia elevada de manera prolongada puede afectar gravemente la salud a largo  plazo.

El dispositivo en desarrollo, denominado “páncreas endocrinológico biónico bihormonal”, también se conecta al cuerpo del paciente durante las 24 horas pero, además de evitar inyecciones,  prescinde de los pinchazos en el dedo para medir la glucosa por estar conectado a un equipo que la mide de manera automática. “Sensa constantemente la glucosa y administra insulina en base a la necesidades”, especifica Abbas.

“El páncreas biomédico que estamos investigando está compuesto por un sensor y un infusor. El sensor monitorea la glucemia cada 5 minutos, envía los resultados a una aplicación especial de iPhone, y transmite vía Bluetooth una orden al infusor para que aplique la hormona insulina si se  precisa reducir la glucosa. Si se requiere elevarla, el aparato aplica la hormona glucagón, que sube la glucemia”, detalló Rusell, también investigador del Centro de Investigación en Diabetes del Hospital General de Massachusetts. “Entonces, el rol del paciente se limita a mantener llenas las reservas de hormonas en el páncreas, tener la batería cargada y el equipo calibrado”, añadió.

El estudio se basó en trabajos de campo anteriores realizados en centros de salud, con voluntarios de distintas franjas etarias, cantidades disímiles de ingestiones al día y diferencias de hidratos de carbono consumidos. El primero fue publicado en 2010 en “Science Translational Medicine” y el siguiente en “Diabetes Care” en 2012. En ambos se obtuvieron mejores promedios de glucosa en sangre, menos hipo e hiperglucemias, y menor tiempo transcurrido durante las  bajas de glucosa (gracias a la aplicación del glucagón).

En Argentina, existe desde 2009 un sistema denominado “Paradigm VEO”, que combina una bomba de insulina con un sensor que realiza mediciones también cada cinco minutos. Cuando los  niveles de glucosa descienden en exceso, suena una alarma y deja de suministrar insulina, muy importante para evitar hipoglucemias severas. Sin embargo, no tiene la capacidad de administrar glucagón ni aplicar de manera automática la cantidad de insulina requerida cada vez que es necesario.

Russell adelantó que su equipo tiene planificado continuar realizando estudios, durante períodos cada vez más prolongados y fuera de centros de salud, para presentarlos ante la Administración  de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). “Esperamos la aprobación para 2017?,   anunció.

Según la Federación Internacional de Diabetes, más de 370 millones de personas tienen alguna forma de la enfermedad.

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