Revista Bioreview Edición 28 - Diciembre 2013

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Anticuerpos específicos contra donante (DSA): Monitoreo. Detección Temprana. Resultados óptimos. El papel de los anticuerpos anti-HLA en el trasplante

Bioq. Jorge Solimine
División Diagnóstica HLA
histocomp@tecnolab.com.ar
Fuente: One lambda inc

Hay más de 100.000 trasplantes de órganos sólidos realizados anualmente en todo el mundo, pero a pesar de las mejoras significativas en la atención post-trasplante, a largo plazo el resultado no es el óptimo.

Históricamente, los anticuerpos anti-antígeno leucocitario humano (HLA) se definieron como anticuerpos circulantes preformados presentes en el sistema inmune del receptor que fueron el  resultado de un evento de sensibilización previa al trasplante (Transfusión de sangre, trasplante  previo, o embarazo).

En años más recientes, el concepto de vigilancia para el desarrollo de anticuerpos específicos de HLA de clase I y de clase II clínicamente relevantes post-trasplante dirigidos contra donante ha sido un área importante de interés dentro de la comunidad de transplantes.

Ya sea detectado pre o post-trasplante, la presencia de anticuerpos dirigidos contra antígenos  expresados en los órganos del donante, cuando no se trata clínicamente, da como resultado un  ataque inmune en el órgano trasplantado, y aumenta el riesgo de pérdida y/o el rechazo del injerto.

DSA ataca el endotelio del alo-injerto, su progresión resulta en una serie de eventos clínicos con cambios crónicos en el tiempo que en última instancia comprometen la función del injerto y su supervivencia.

Los grandes estudios de cohortes de más de 5000 receptores de trasplantes indican que en algún momento dado, aproximadamente un 25% de los destinatarios de un trasplante presentan  anticuerpos.

Además, datos previos en trasplante renal han demostrado que hasta un 96% de los alo-injertos  rechazados desarrollan algún nivel detectable de DSA. Si bien los indicadores tradicionales  pueden ayudar en el diagnóstico del estado clínico de los receptores de trasplante de órganos  sólidos, son generalmente no específicos y más a menudo identificables sólo después de que se ha producido daño del injerto.

Hay una fuerte evidencia que anticuerpos anti-HLA contribuyen al desarrollo de la insuficiencia  renal crónica, la principal causa de falla del aloinjerto renal.

La identificación temprana y la posterior eliminación de los clínicamente perjudiciales DSA, tanto antes como después del trasplante, puede evitar la pérdida del aloinjerto.

One Lambda, Inc. ofrece una muy variada sensible y específica plataforma de ensayos que permiten la identificación  precisa de DSA en el pre y postrasplante.

DSA también puede desarrollarse sin un deterioro inmediato de la función del injerto. Este tipo de rechazo o rechazo subclínico mediado  por anticuerpos (SAMR), ha sido reportado como un factor importante a tener en cuenta en la  d disfunción del injerto a largo plazo.

El futuro de Monitoreo DSA

La detección de anticuerpos anti-HLA en los receptores de trasplante permite al médico predecir mejor un rechazo mediado por anticuerpos en el paciente post trasplante.

Ya que no todas las DSA fijan complemento, para el rechazo de órganos, es imperativo identificar aquellos que sí lo hacen con el fin de tratar a los pacientes de trasplante adecuadamente.

Un nuevo ensayo C1q diseñado para detectar anticuerpos tipo inmunoglobulina G (IgG), capaces de fijar complemento se ha estudiado en el post-trasplante en combinación con las metodologías  existentes para definir el perfil inmunológico de los pacientes.

En un reciente estudio de receptores pediátricos de trasplante de corazón, todo pacientes con C1q (+) DSA presentó en la siguiente biopsia después del trasplante AMR, lo que sugiere que el  monitoreo DSA es eficaz en la predicción de rechazo del injerto medido por anticuerpos.

El ensayo C1q detecta anticuerpos que tienen la capacidad para fijar y activar complemento.

Muchos receptores de trasplante son DSA (-) antes del trasplante y desarrollan DSA  post-trasplante, típicamente dentro de los 2 primeros años.

Monitorización seriada de los alo-anticuerpos en el post trasplante puede facilitar el diagnóstico  precoz de rechazo crónico.

El control rutinario de DSA puede proporcionar una temprana  identificación de los pacientes en riesgo de rechazo debido a una inmunosupresión insuficiente o como resultado de un mal cumplimiento de la terapia inmunosupresora.

El monitoreo DSA puede ser útil en el ajuste de la terapia inmunosupresora post-trasplante.

Los  estudios han demostrado que cuando DSA se identifica temprano mediante la vigilancia rutinaria, el inicio de la terapia anti-humoral puede comenzar más temprano, lo que permite depurar los  anticuerpos y mejorar la supervivencia en general.

¿Por qué monitor DSA post-trasplante?

• La supervivencia del injerto renal a diez años en los pacientes que generaron anticuerpos rápidamente.

• La producción de novo de DSA en los receptores de trasplante cardiaco se asoció fuertemente con la disminución de supervivencia.

• Muchos receptores de trasplantes de órganos sólidos desarrollaron DSA de novo secundaria a la falta de efectividad al tratamiento inmunosupresor, sobre todo en la población pediátrica.

• La inmunosupresión insuficiente, puede contribuir al desarrollo de novo de DSA y AMR.

¿Por qué monitorear con perlas (beads) de un solo antígeno?

Los ensayos con tecnología Luminex® basados en perlas de un solo antígeno (SAB) (LabScreen  Single Antigen de OLI) permiten una determinación precisa, altamente sensible del perfil de  anticuerpos de un paciente. Esto hace que la discriminación entre los anticuerpos específicos sea posible.

El uso de single antigen por Luminex® como parte de un amplio programa de control proporciona un número de ventajas, incluyendo:

• La presencia de bajo nivel DSA puede poner a los pacientes en riesgo de rechazo.

• Cambios en la DSA o la aparición de nuevas especificidades DSA puede revelar un proceso de rechazo precoz.

Si bien la implementación del monitoreo de rutina post-trasplante es cada vez más reconocido  como de mucha importancia en la práctica, la frecuencia de las pruebas es muy variable.

La frecuencia del monitoreo post-trasplante debiera ser específica del paciente. Elegir una  frecuencia de monitoreo basado en el riesgo individual del paciente de desarrollar AMR  post-trasplante será la estrategia más eficaz y clínicamente pertinente. El monitoreo en serie de DSA es más valioso que las pruebas de Singlepoint, sobre todo en el entorno post-trasplante, y es crucial en la optimización de los resultados del paciente.

Conclusión

Históricamente, el perfil inmunológico obtenido a partir los ensayos realizados en el laboratorio de histocompatibilidad fue utilizado estrictamente en la fase previa al trasplante, como un medio para minimizar o evitar el rechazo después del trasplante.

Más recientemente, se han informado datos, que indican que la identificación y el tratamiento posterior de los DSA en el entorno post-trasplante, para todos los tipos órganos sólidos, es una consideración importante en el tratamiento del paciente trasplantado a largo plazo. Los datos comunicados demuestran el beneficio potencial de la monitorización sistemática de DSA en los resultados del paciente después del trasplante.

La rutina de seguimiento en el ámbito post-trasplante ofrece buenas perspectivas a largo plazo en supervivencia del injerto y del paciente.

Referencias Bibliográficas

1. Kimball PM, et al Surveillance of alloantibodies after transplantation identifies the risk of chronic rejection. Internal Society of Nephrology 2011; 79: 1131-1137.

2. Chin C, et al. Clinical usefulness of a novel C1q assay to detect immunoglobulin G antibodies capable of fixing complement in sensitized pediatric heart transplant patients. The Journal of Heart and Lung Transplantation 2011; 30 (2): 158-163.

3. Sutherland SM, et al. Complement-fixing donor-specific antibodies identified by a novel C1q  assay are associated with allograft loss. Pediatric Transplantation 2011.

Hay más de 100.000 trasplantes de órganos sólidos realizados anualmente en todo el mundo, pero a pesar de las mejoras significativas en la atención post-trasplante, a largo plazo el resultado no es el óptimo.

Históricamente, los anticuerpos anti-antígeno leucocitario humano (HLA) se definieron como anticuerpos circulantes preformados presentes en el sistema inmune del receptor que fueron el  resultado de un evento de sensibilización previa al trasplante (Transfusión de sangre, trasplante  previo, o embarazo).

En años más recientes, el concepto de vigilancia para el desarrollo de anticuerpos específicos de HLA de clase I y de clase II clínicamente relevantes post-trasplante dirigidos contra donante ha sido un área importante de interés dentro de la comunidad de transplantes.

Ya sea detectado pre o post-trasplante, la presencia de anticuerpos dirigidos contra antígenos  expresados en los órganos del donante, cuando no se trata clínicamente, da como resultado un  ataque inmune en el órgano trasplantado, y aumenta el riesgo de pérdida y/o el rechazo del injerto.

DSA ataca el endotelio del alo-injerto, su progresión resulta en una serie de eventos clínicos con cambios crónicos en el tiempo que en última instancia comprometen la función del injerto y su supervivencia.

Los grandes estudios de cohortes de más de 5000 receptores de trasplantes indican que en algún momento dado, aproximadamente un 25% de los destinatarios de un trasplante presentan  anticuerpos.

Además, datos previos en trasplante renal han demostrado que hasta un 96% de los alo-injertos  rechazados desarrollan algún nivel detectable de DSA. Si bien los indicadores tradicionales  pueden ayudar en el diagnóstico del estado clínico de los receptores de trasplante de órganos  sólidos, son generalmente no específicos y más a menudo identificables sólo después de que se ha producido daño del injerto.

Hay una fuerte evidencia que anticuerpos anti-HLA contribuyen al desarrollo de la insuficiencia  renal crónica, la principal causa de falla del aloinjerto renal.

La identificación temprana y la posterior eliminación de los clínicamente perjudiciales DSA, tanto antes como después del trasplante, puede evitar la pérdida del aloinjerto.

One Lambda, Inc. ofrece una muy variada sensible y específica plataforma de ensayos que permiten la identificación  precisa de DSA en el pre y postrasplante.

DSA también puede desarrollarse sin un deterioro inmediato de la función del injerto. Este tipo de rechazo o rechazo subclínico mediado  por anticuerpos (SAMR), ha sido reportado como un factor importante a tener en cuenta en la  d disfunción del injerto a largo plazo.

El futuro de Monitoreo DSA

La detección de anticuerpos anti-HLA en los receptores de trasplante permite al médico predecir mejor un rechazo mediado por anticuerpos en el paciente post trasplante.

Ya que no todas las DSA fijan complemento, para el rechazo de órganos, es imperativo identificar aquellos que sí lo hacen con el fin de tratar a los pacientes de trasplante adecuadamente.

Un nuevo ensayo C1q diseñado para detectar anticuerpos tipo inmunoglobulina G (IgG), capaces de fijar complemento se ha estudiado en el post-trasplante en combinación con las metodologías  existentes para definir el perfil inmunológico de los pacientes.

En un reciente estudio de receptores pediátricos de trasplante de corazón, todo pacientes con C1q (+) DSA presentó en la siguiente biopsia después del trasplante AMR, lo que sugiere que el  monitoreo DSA es eficaz en la predicción de rechazo del injerto medido por anticuerpos.

El ensayo C1q detecta anticuerpos que tienen la capacidad para fijar y activar complemento.

Muchos receptores de trasplante son DSA (-) antes del trasplante y desarrollan DSA  post-trasplante, típicamente dentro de los 2 primeros años.

Monitorización seriada de los alo-anticuerpos en el post trasplante puede facilitar el diagnóstico  precoz de rechazo crónico.

El control rutinario de DSA puede proporcionar una temprana  identificación de los pacientes en riesgo de rechazo debido a una inmunosupresión insuficiente o como resultado de un mal cumplimiento de la terapia inmunosupresora.

El monitoreo DSA puede ser útil en el ajuste de la terapia inmunosupresora post-trasplante.

Los  estudios han demostrado que cuando DSA se identifica temprano mediante la vigilancia rutinaria, el inicio de la terapia anti-humoral puede comenzar más temprano, lo que permite depurar los  anticuerpos y mejorar la supervivencia en general.

¿Por qué monitor DSA post-trasplante?

• La supervivencia del injerto renal a diez años en los pacientes que generaron anticuerpos rápidamente.

• La producción de novo de DSA en los receptores de trasplante cardiaco se asoció fuertemente con la disminución de supervivencia.

• Muchos receptores de trasplantes de órganos sólidos desarrollaron DSA de novo secundaria a la falta de efectividad al tratamiento inmunosupresor, sobre todo en la población pediátrica.

• La inmunosupresión insuficiente, puede contribuir al desarrollo de novo de DSA y AMR.

¿Por qué monitorear con perlas (beads) de un solo antígeno?

Los ensayos con tecnología Luminex® basados en perlas de un solo antígeno (SAB) (LabScreen  Single Antigen de OLI) permiten una determinación precisa, altamente sensible del perfil de  anticuerpos de un paciente. Esto hace que la discriminación entre los anticuerpos específicos sea posible.

El uso de single antigen por Luminex® como parte de un amplio programa de control proporciona un número de ventajas, incluyendo:

• La presencia de bajo nivel DSA puede poner a los pacientes en riesgo de rechazo.

• Cambios en la DSA o la aparición de nuevas especificidades DSA puede revelar un proceso de rechazo precoz.

Si bien la implementación del monitoreo de rutina post-trasplante es cada vez más reconocido  como de mucha importancia en la práctica, la frecuencia de las pruebas es muy variable.

La frecuencia del monitoreo post-trasplante debiera ser específica del paciente. Elegir una  frecuencia de monitoreo basado en el riesgo individual del paciente de desarrollar AMR  post-trasplante será la estrategia más eficaz y clínicamente pertinente. El monitoreo en serie de DSA es más valioso que las pruebas de Singlepoint, sobre todo en el entorno post-trasplante, y es crucial en la optimización de los resultados del paciente.

Conclusión

Históricamente, el perfil inmunológico obtenido a partir los ensayos realizados en el laboratorio de histocompatibilidad fue utilizado estrictamente en la fase previa al trasplante, como un medio para minimizar o evitar el rechazo después del trasplante.

Más recientemente, se han informado datos, que indican que la identificación y el tratamiento posterior de los DSA en el entorno post-trasplante, para todos los tipos órganos sólidos, es una consideración importante en el tratamiento del paciente trasplantado a largo plazo. Los datos comunicados demuestran el beneficio potencial de la monitorización sistemática de DSA en los resultados del paciente después del trasplante.

La rutina de seguimiento en el ámbito post-trasplante ofrece buenas perspectivas a largo plazo en supervivencia del injerto y del paciente.

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