Revista Bioreview Edición 30 - Febrero 2014

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Deficiencia de Coenzima Q10 - Investigadores argentinos desarrollaron técnicas de diagnóstico y un tratamiento.

Por Amalia Beatriz Dellamea
Centro de Divulgación Científica
Facultad de Farmacia y Bioquímica
Universidad de Buenos Aires

*Amalia Beatriz Dellamea es comunicadora social, especializada en divulgación de la ciencia y la tecnología en el Programa de Divulgación Científica (CONICET-UBA), área en la que ejerce ininterrumpidamente hace 27 años.

.

Son expertos de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (FFyB-UBA), que trabajan en colaboración con médicos del Hospital de Pediatría “Juan P. Garrahan” y del Hospital de Clínicas “José de San Martín”, también de la UBA.

Desarrollaron técnicas de diagnóstico para enfermedades primarias y secundarias causadas por el déficit de la coenzima Q10.

En América Latina, solo dos laboratorios efectúan los análisis, el CIDEC de la Universidad de  Buenos Aires, y el Centro de Biomedicina de la Universidad Central de Ecuador, dirigido por el  doctor Enrique Terán.

Antes, las muestras eran remitidas a los EE.UU., con los consecuentes costos y demoras, de especial importancia porque el diagnóstico temprano puede evitar o aletargar los deterioros neurodegenerativos.

En España, también se han alcanzado grados notables de desarrollo, en particular en el Centro de Investigación Biomédica en Red de  Enfermedades Raras (CIVERER) del Instituto de Salud Carlos III, de la Universidad Pablo  Olavide/CSIC, de Sevilla. El equipo está dirigido por el doctor Plácido Navas Lloret, actual presidente de la Internacional Q10 Association (ICQA).

Las enfermedades primarias afectan, principalmente, a niños y adolescentes. Como parte de la  oferta tecnológica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, desde hace un año se realizan los  análisis diagnósticos en el país. También están desarrollando una formulación líquida de coQ10,  que los pacientes pueden ingerir por vía oral, lo que simplifica grandemente su administración. Deficiencia de Coenzima Q10 - Investigadores argentinos desarrollaron técnicas de diagnóstico y  un tratamiento Por Amalia Beatriz Dellamea Centro de Divulgación Científica Facultad de Farmacia Bioquímica Universidad de Buenos Aires

Es archiconocida por una crema antienvejecimiento que fabrica un centenario laboratorio multinacional de cosmética, quien actualmente tiene en el aire un spot publicitario en la que se escucha a mujeres en diferentes situaciones expresar “Sí, esa es mi edad… pero no hay arrugas  que lo demuestren”. Claro, eso sí, las mujeres del aviso apenas superan –con suerte— los 30  años, dicho sea de paso.

Se trata de la coenzima Q10, que además de tener efectos antioxidantes, interviene en diferentes patologías.Mejor dicho, su déficit es responsable, directa o indirectamente, de enfermedades primarias, tales como síndrome de Leigh, ataxia de Friedreich, MELAS (mitocondrial encephalopaty lactic acidosis and stroke-like episodes), y otras que aunque comienzan a ser descriptas aún no han recibido nombre. También, de patologías secundarias, como las asociadas con el Parkinson, el Huntington, las fibromialgias, las dislipemias, la infertilidad masculina, las cardiopatías, las migrañas, entre otras muchas.

“La coQ10 es fundamental para la producción celular de energía celular y es considerada un  potente antioxidante endógeno. La deficiencia está asociada con numerosas patologías, que con la suplementación terapéutica con coQ10 revierten total o parcialmente, en especial cuando es  administrada en niños”, explica la doctora Valeria Trípodi, doctora en Bioquímica por la UBA,  profesora asociada de Calidad de Medicamentos de la FFyB e investigadora independiente del  CONICET.

“Pero, en la Argentina la coQ10 es considerada un suplemento dietario y para el tratamiento solo  se encuentra disponible comercialmente una formulación sólida –comprimidos—que no solo posee baja biodisponibilidad, sino que además es inadecuada para uso pediátrico, con lo que no se  obtiene una buena respuesta terapéutica”, señala, por su parte, Silvia Lucangioli, doctora en  Farmacia por la UBA, profesora titular de Farmacotecnia I de la Facultad de Farmacia y Bioquímica e investigadora independiente del CONICET.

Trípodi y Lucangioli, junto con Fabián Buontempo, quien es doctor en Farmacia por la UBA y  profesor adjunto de Farmacotecnia I, dirigen el Centro de Investigación, Desarrollo y Control  Farmacéutico (CIDEC) de la Facultad de Farmacia y Bioquímica.

La deficiencia de coQ10 puede ser primaria o secundaria. “La primera es relativamente poco  frecuente. Fue asociada con mutaciones autosómicas recesivas de diversos genes involucrados en su biosíntesis”, relata Trípodi. Y agrega: “Ocasiona enfermedades neuromusculares,  mitocondriales y degenerativas. Tienen una presentación clínica grave que involucra degeneración motriz progresiva, pérdida de la memoria, dificultad para tragar y diferentes grados de retraso mental. Se presenta  principalmente en niños y adolescentes”.

Las deficiencias secundarias tienen mayor frecuencia y presentan cuadros clínicos más leves. Se  asocian con diversas patologías primarias, como fibromialgias, enfermedades cardiovasculares,  cáncer, diabetes, infertilidad masculina, embarazos de riesgo, y enfermedades  neurodegenerativas, tales el Parkinson y el Huntington, entre otras. “El tratamiento con coQ10  tiene grandes beneficios. En los casos de enfermedades primarias, las revierte grandemente y hasta puede llegar a curarlas, siempre y cuando se tenga un diagnóstico certero y precoz”,  sostiene Lucangioli. En los casos de enfermedades secundarias, con la terapia de suplementación con coQ10 se logra mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

La Necesidad de un Diagnóstico  Temprano

Desde 2010, el equipo de investigadores de la FFyB viene ensayando técnicas de  diagnóstico en laboratorio con diferentes muestras biológicas.

“Desde 2012, los análisis  diagnósticos ya forman parte de la oferta de servicios de la Facultad, y son solicitados por profesionales de instituciones hospitalarias públicas y privadas”, expresa Trípodi.

Debe destacarse que también forman parte del equipo de investigación y desarrollo expertos del Hospital de Clínicas “José de San Martín” de la UBA, y del Hospital “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” (Ver Ficha  técnica del equipo).

Antes de que los investigadores desarrollaran la técnica, había que remitir las muestras a los  EE.UU., con los consiguientes costos y la demora en obtener los resultados, que podían llegar  hasta un año. Ese tiempo es crucial para los pacientes, en especial quienes sufren de déficit de    origen genético, niños pequeños o adolescentes. Un año sin diagnóstico ni tratamiento efectivo  realmente hace la diferencia en la evolución de la enfermedad y la calidad de vida.

En la actualidad, en América Latina, la confirmación en laboratorio del diagnóstico se realiza  solamente en Ecuador y en la Argentina.

El método que desarrollamos se aplica a diferentes matrices y fluidos biológicos, como plasma, células musculares, plaquetas, fibroblastos de la piel y otros tejidos”, describe Lucangioli. Ha demostrado ser de alta precisión, selectividad y funcionalidad.

Ahora, los expertos de CIDEC están desarrollando una técnica que trabaja con muestras de  saliva, obtenidas con un hisopado bucal. Un aspecto que la hace más fácil y no invasiva. Piénsese  en que las afecciones de origen primario son padecidas normalmente por niños pequeños.

Desarrollo de Terapias

En la actualidad, en la Argentina las formulaciones de coQ10 no son consideradas como  especialidades medicinales, sino como suplementos dietarios. La razón de que las farmacopeas  todavía no las incluyan es que recién comienzan a obtenerse datos clínicos en poblaciones  numerosas.

Recientemente, investigadores de la Universidad de Florida, en colaboración con la  Food and Drug Administration (FDA), ambas de los EE.UU., finalizaron la fase III de un estudio clínico que evalúa la seguridad y el efecto terapéutico de la CoQ10 pacientes con patología  mitocondrial.

“Dado que no pueden desconocerse los beneficios terapéuticos informados en numerosos trabajos de investigación de distintos países, los especialistas recomiendan su uso, si bien a las  preparaciones solicitadas se las conoce como´formulaciones huérfanas´”, sostiene Trípodi.

Las formulaciones disponibles en el mercado internacional son varias: cápsulas duras que contienen coQ10 sólida, cápsulas blandas con suspensiones oleosas autoemulsionables, micelas, complejos con ciclodextrinas, microemulsiones, nanoemulsiones, nanopartículas.

En la etapa actual, los investigadores de la UBA desarrollan, controlan y ensayan formulaciones  líquidas, a partir de emulsiones, que se ingieren por vía oral, que facilitan su administración,  especialmente en pacientes pediátricos. En las evaluaciones realizadas, estas formulaciones han  mostrado, además, ser biodisponibles, es decir más aprovechables por el organismo. Próximamente comenzarán a investigar y desarrollar formulaciones con nanopartículas.“Pero –advierte Trípodi—este es un largo camino, en el que solo dimos los primeros pasos”.

Un tratamiento temprano a elevadas dosis de coQ10 podría cambiar radicalmente la historia natural del grupo de las patologías primarias.

“Si bien todos los pacientes experimentan mejorías, los síntomas cerebrales son solo parcialmente aliviados”, dice Lucangioli. Y aporta: “Probablemente esto se deba al daño cerebral estructural causado antes de que el paciente reciba el tratamiento y también a que la penetración de la coQ10 a través de la barrera hemato-encefálica es baja”.

Estudios Clínicos del Equipo

Investigaciones desarrolladas en diversos países ya han mostrado que el déficit de coQ10 está  asociado con Parkinson, Huntington, fibromialgias, dislipemias, cardiopatías, infertilidad masculina, migrañas, entre otras.

Por su parte, los investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, el Hospital de Clínicas y el Hospital Garrahan demostraron que el déficit de coQ10 está involucrado en diversas patologías  hepáticas, como colestasis intra-hepática del embarazo, cirrosis biliar primaria, hepatopatías  autoinmune y hemocromatosis.“Ahora—concluyen las investigadoras—nuestro interés está  centrado en averiguar en qué otros grupos de patologías participa”.

Ficha Técnica del Equipo

Dra. Valeria Trípodi. Doctora en Bioquímica por la UBA. Directora del Área Bioanalítica del Centro de Investigación, Desarrollo y Control Farmacéutico (CIDEC), de la Facultad de Farmacia y  Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Profesora asociada de Calidad de Medicamentos de la FFyB-UBA. Investigadora independiente de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Dra. Silvia Lucangioli. Doctora en Farmacia por la UBA. Directora del Área de Control  de Calidad del CIDEC. Profesora titular de Farmacotecnia I de la FFyB-UBA. Investigadora  independiente del CONICET.

Dr. Fabián Buontempo. Doctor en Farmacia por la UBA. Director del Área de Formulación del  CIDEC. Profesor adjunto de Farmacotecnia I en la FFyB-UBA. Responsable de Farmacia en el  Hospital “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”. Dr. Jorge Daruich. Servicio de Gastroenterología. Hospital  de Clínicas “José de San Martín” de la Universidad de Buenos Aires.

Dr. Diego Chiapetta. Doctor  en Farmacia por la UBA. Profesor adjunto de Farmacotecnia I de la FFyB-UBA. Investigador  adjunto del CONICET.

Dra. Sabrina Flor. Doctora en Farmacia por la UBA. Becaria posdoctoral del CONICET. Farm. Mario Contin. Becario doctoral del CONICET.

Bioq. Manuela Martinefski. Becaria  doctoral el CONICET. Farm. Pablo Estévez. Becario del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia  de Buenos Aires. Estudiantes avanzados de Farmacia, Paula Samassa y Cristian Becerra.

Son expertos de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (FFyB-UBA), que trabajan en colaboración con médicos del Hospital de Pediatría “Juan P. Garrahan” y del Hospital de Clínicas “José de San Martín”, también de la UBA.

Desarrollaron técnicas de diagnóstico para enfermedades primarias y secundarias causadas por el déficit de la coenzima Q10.

En América Latina, solo dos laboratorios efectúan los análisis, el CIDEC de la Universidad de  Buenos Aires, y el Centro de Biomedicina de la Universidad Central de Ecuador, dirigido por el  doctor Enrique Terán.

Antes, las muestras eran remitidas a los EE.UU., con los consecuentes costos y demoras, de especial importancia porque el diagnóstico temprano puede evitar o aletargar los deterioros neurodegenerativos.

En España, también se han alcanzado grados notables de desarrollo, en particular en el Centro de Investigación Biomédica en Red de  Enfermedades Raras (CIVERER) del Instituto de Salud Carlos III, de la Universidad Pablo  Olavide/CSIC, de Sevilla. El equipo está dirigido por el doctor Plácido Navas Lloret, actual presidente de la Internacional Q10 Association (ICQA).

Las enfermedades primarias afectan, principalmente, a niños y adolescentes. Como parte de la  oferta tecnológica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, desde hace un año se realizan los  análisis diagnósticos en el país. También están desarrollando una formulación líquida de coQ10,  que los pacientes pueden ingerir por vía oral, lo que simplifica grandemente su administración. Deficiencia de Coenzima Q10 - Investigadores argentinos desarrollaron técnicas de diagnóstico y  un tratamiento Por Amalia Beatriz Dellamea Centro de Divulgación Científica Facultad de Farmacia Bioquímica Universidad de Buenos Aires

Es archiconocida por una crema antienvejecimiento que fabrica un centenario laboratorio multinacional de cosmética, quien actualmente tiene en el aire un spot publicitario en la que se escucha a mujeres en diferentes situaciones expresar “Sí, esa es mi edad… pero no hay arrugas  que lo demuestren”. Claro, eso sí, las mujeres del aviso apenas superan –con suerte— los 30  años, dicho sea de paso.

Se trata de la coenzima Q10, que además de tener efectos antioxidantes, interviene en diferentes patologías.Mejor dicho, su déficit es responsable, directa o indirectamente, de enfermedades primarias, tales como síndrome de Leigh, ataxia de Friedreich, MELAS (mitocondrial encephalopaty lactic acidosis and stroke-like episodes), y otras que aunque comienzan a ser descriptas aún no han recibido nombre. También, de patologías secundarias, como las asociadas con el Parkinson, el Huntington, las fibromialgias, las dislipemias, la infertilidad masculina, las cardiopatías, las migrañas, entre otras muchas.

“La coQ10 es fundamental para la producción celular de energía celular y es considerada un  potente antioxidante endógeno. La deficiencia está asociada con numerosas patologías, que con la suplementación terapéutica con coQ10 revierten total o parcialmente, en especial cuando es  administrada en niños”, explica la doctora Valeria Trípodi, doctora en Bioquímica por la UBA,  profesora asociada de Calidad de Medicamentos de la FFyB e investigadora independiente del  CONICET.

“Pero, en la Argentina la coQ10 es considerada un suplemento dietario y para el tratamiento solo  se encuentra disponible comercialmente una formulación sólida –comprimidos—que no solo posee baja biodisponibilidad, sino que además es inadecuada para uso pediátrico, con lo que no se  obtiene una buena respuesta terapéutica”, señala, por su parte, Silvia Lucangioli, doctora en  Farmacia por la UBA, profesora titular de Farmacotecnia I de la Facultad de Farmacia y Bioquímica e investigadora independiente del CONICET.

Trípodi y Lucangioli, junto con Fabián Buontempo, quien es doctor en Farmacia por la UBA y  profesor adjunto de Farmacotecnia I, dirigen el Centro de Investigación, Desarrollo y Control  Farmacéutico (CIDEC) de la Facultad de Farmacia y Bioquímica.

La deficiencia de coQ10 puede ser primaria o secundaria. “La primera es relativamente poco  frecuente. Fue asociada con mutaciones autosómicas recesivas de diversos genes involucrados en su biosíntesis”, relata Trípodi. Y agrega: “Ocasiona enfermedades neuromusculares,  mitocondriales y degenerativas. Tienen una presentación clínica grave que involucra degeneración motriz progresiva, pérdida de la memoria, dificultad para tragar y diferentes grados de retraso mental. Se presenta  principalmente en niños y adolescentes”.

Las deficiencias secundarias tienen mayor frecuencia y presentan cuadros clínicos más leves. Se  asocian con diversas patologías primarias, como fibromialgias, enfermedades cardiovasculares,  cáncer, diabetes, infertilidad masculina, embarazos de riesgo, y enfermedades  neurodegenerativas, tales el Parkinson y el Huntington, entre otras. “El tratamiento con coQ10  tiene grandes beneficios. En los casos de enfermedades primarias, las revierte grandemente y hasta puede llegar a curarlas, siempre y cuando se tenga un diagnóstico certero y precoz”,  sostiene Lucangioli. En los casos de enfermedades secundarias, con la terapia de suplementación con coQ10 se logra mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

La Necesidad de un Diagnóstico  Temprano

Desde 2010, el equipo de investigadores de la FFyB viene ensayando técnicas de  diagnóstico en laboratorio con diferentes muestras biológicas.

“Desde 2012, los análisis  diagnósticos ya forman parte de la oferta de servicios de la Facultad, y son solicitados por profesionales de instituciones hospitalarias públicas y privadas”, expresa Trípodi.

Debe destacarse que también forman parte del equipo de investigación y desarrollo expertos del Hospital de Clínicas “José de San Martín” de la UBA, y del Hospital “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” (Ver Ficha  técnica del equipo).

Antes de que los investigadores desarrollaran la técnica, había que remitir las muestras a los  EE.UU., con los consiguientes costos y la demora en obtener los resultados, que podían llegar  hasta un año. Ese tiempo es crucial para los pacientes, en especial quienes sufren de déficit de    origen genético, niños pequeños o adolescentes. Un año sin diagnóstico ni tratamiento efectivo  realmente hace la diferencia en la evolución de la enfermedad y la calidad de vida.

En la actualidad, en América Latina, la confirmación en laboratorio del diagnóstico se realiza  solamente en Ecuador y en la Argentina.

El método que desarrollamos se aplica a diferentes matrices y fluidos biológicos, como plasma, células musculares, plaquetas, fibroblastos de la piel y otros tejidos”, describe Lucangioli. Ha demostrado ser de alta precisión, selectividad y funcionalidad.

Ahora, los expertos de CIDEC están desarrollando una técnica que trabaja con muestras de  saliva, obtenidas con un hisopado bucal. Un aspecto que la hace más fácil y no invasiva. Piénsese  en que las afecciones de origen primario son padecidas normalmente por niños pequeños.

Desarrollo de Terapias

En la actualidad, en la Argentina las formulaciones de coQ10 no son consideradas como  especialidades medicinales, sino como suplementos dietarios. La razón de que las farmacopeas  todavía no las incluyan es que recién comienzan a obtenerse datos clínicos en poblaciones  numerosas.

Recientemente, investigadores de la Universidad de Florida, en colaboración con la  Food and Drug Administration (FDA), ambas de los EE.UU., finalizaron la fase III de un estudio clínico que evalúa la seguridad y el efecto terapéutico de la CoQ10 pacientes con patología  mitocondrial.

“Dado que no pueden desconocerse los beneficios terapéuticos informados en numerosos trabajos de investigación de distintos países, los especialistas recomiendan su uso, si bien a las  preparaciones solicitadas se las conoce como´formulaciones huérfanas´”, sostiene Trípodi.

Las formulaciones disponibles en el mercado internacional son varias: cápsulas duras que contienen coQ10 sólida, cápsulas blandas con suspensiones oleosas autoemulsionables, micelas, complejos con ciclodextrinas, microemulsiones, nanoemulsiones, nanopartículas.

En la etapa actual, los investigadores de la UBA desarrollan, controlan y ensayan formulaciones  líquidas, a partir de emulsiones, que se ingieren por vía oral, que facilitan su administración,  especialmente en pacientes pediátricos. En las evaluaciones realizadas, estas formulaciones han  mostrado, además, ser biodisponibles, es decir más aprovechables por el organismo. Próximamente comenzarán a investigar y desarrollar formulaciones con nanopartículas.“Pero –advierte Trípodi—este es un largo camino, en el que solo dimos los primeros pasos”.

Un tratamiento temprano a elevadas dosis de coQ10 podría cambiar radicalmente la historia natural del grupo de las patologías primarias.

“Si bien todos los pacientes experimentan mejorías, los síntomas cerebrales son solo parcialmente aliviados”, dice Lucangioli. Y aporta: “Probablemente esto se deba al daño cerebral estructural causado antes de que el paciente reciba el tratamiento y también a que la penetración de la coQ10 a través de la barrera hemato-encefálica es baja”.

Estudios Clínicos del Equipo

Investigaciones desarrolladas en diversos países ya han mostrado que el déficit de coQ10 está  asociado con Parkinson, Huntington, fibromialgias, dislipemias, cardiopatías, infertilidad masculina, migrañas, entre otras.

Por su parte, los investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, el Hospital de Clínicas y el Hospital Garrahan demostraron que el déficit de coQ10 está involucrado en diversas patologías  hepáticas, como colestasis intra-hepática del embarazo, cirrosis biliar primaria, hepatopatías  autoinmune y hemocromatosis.“Ahora—concluyen las investigadoras—nuestro interés está  centrado en averiguar en qué otros grupos de patologías participa”.

Ficha Técnica del Equipo

Dra. Valeria Trípodi. Doctora en Bioquímica por la UBA. Directora del Área Bioanalítica del Centro de Investigación, Desarrollo y Control Farmacéutico (CIDEC), de la Facultad de Farmacia y  Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Profesora asociada de Calidad de Medicamentos de la FFyB-UBA. Investigadora independiente de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Dra. Silvia Lucangioli. Doctora en Farmacia por la UBA. Directora del Área de Control  de Calidad del CIDEC. Profesora titular de Farmacotecnia I de la FFyB-UBA. Investigadora  independiente del CONICET.

Dr. Fabián Buontempo. Doctor en Farmacia por la UBA. Director del Área de Formulación del  CIDEC. Profesor adjunto de Farmacotecnia I en la FFyB-UBA. Responsable de Farmacia en el  Hospital “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”. Dr. Jorge Daruich. Servicio de Gastroenterología. Hospital  de Clínicas “José de San Martín” de la Universidad de Buenos Aires.

Dr. Diego Chiapetta. Doctor  en Farmacia por la UBA. Profesor adjunto de Farmacotecnia I de la FFyB-UBA. Investigador  adjunto del CONICET.

Dra. Sabrina Flor. Doctora en Farmacia por la UBA. Becaria posdoctoral del CONICET. Farm. Mario Contin. Becario doctoral del CONICET.

Bioq. Manuela Martinefski. Becaria  doctoral el CONICET. Farm. Pablo Estévez. Becario del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia  de Buenos Aires. Estudiantes avanzados de Farmacia, Paula Samassa y Cristian Becerra.

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