Revista Bioreview Edición 33 - Mayo 2014

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Brasil, México y Argentina lideran la inversión en investigación y desarrollo de América

El monto destinado a esos fines, aunque sigue siendo bajo a nivel global, se duplicó en la región desde 2002 y llegó en 2011 a casi 44 mil millones de dólares. Así lo revela el tradicional informe “El Estado de la Ciencia 2013” patrocinado por la Organización de Estados Iberoamericanos.

(04/04/2014 – Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. Después del bloque asiático, el crecimiento económico de los países de América Latina y el Caribe fue uno de los más acelerados entre 2010 y 2011. Este impulso también se vio reflejado en la inversión en investigación y desarrollo, que se duplicó desde 2002 y alcanzó la cifra de 44 mil millones de dólares. Así lo indica el informe “El Estado de la Ciencia 2013” elaborado por la la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) bajo el patrocinio de la Organización de Estados Iberoamericanos.

Los países que lideran la inversión en ese campo son Brasil, con el 63% del total regional; México, con el 18%, y Argentina, con el 11%.

Sin embargo, “si bien se han registrado avances, ese monto apenas representa un 3 por ciento del total de las inversiones destinadas a la investigación y desarrollo a nivel mundial”, indicó a la Agencia CyTA el doctor Rodolfo Barrere, coordinador de RICYT.

El documento también revela que en 2011 el conjunto de países latinoamericanos y caribeños realizó una inversión equivalente al 0,78% del PBI regional. “En Portugal y España esas cifras aumentan a un 1,49% y un 1,33%, respectivamente. Y el conjunto de países que conforman la Unión Europea destinan el 1,95% de su PBI”, afirmó Barrere.

Otra característica distintiva de los países de América Latina es la baja participación de las empresas en el financiamiento. Mientras que en la región alcanza al 42% del total invertido en investigación y desarrollo, en buena medida por la participación de empresas brasileñas y mexicanas, en Estados Unidos esa proporción llega al 60% y el promedio europeo es del 53%.

Otro dato llamativo del estudio es que la cantidad de investigadores y tecnólogos de Iberoamérica aumentó un 73% en la última década y ya supera las 450.000 personas.

Las ciencias sociales continúan siendo las más elegidas por los estudiantes de grado en Iberoamérica y por lo tanto las que registran el mayor número de graduados con un crecimiento constante a lo largo del decenio. En 2011, más del 55% de los titulados de grado provenían de estas áreas.

“Ese aumento de la matrícula en las ciencias sociales y humanidades está en relación con las preferencias subjetivas de los jóvenes a la hora de pensar la elección de una carrera científica” explicó Carmelo Polino, experto de la RICYT en temas de percepción pública de la ciencia.

En el caso de los graduados en maestrías, el predominio de las ciencia sociales aparece matizado por el aumento en el número de graduados en humanidades, seguidos por los graduados en ingeniera y tecnología y ciencias médicas.

Los indicadores son herramientas centrales para la gestión y planificación en ciencia y tecnología. “No utilizarlos es como navegar a ciegas”, subrayó Barrere. “Su utilidad no se limita al diseño de políticas, sino también a la evaluación de sus resultados e impactos.”

El Estado de la Ciencia 2013” elaborado por la la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), bajo el patrocinio de la Organización de Estados Iberoamericanos, es una herramienta útil no solo para el diseño de políticas, sino también para la evaluación de sus resultados e impactos.

(04/04/2014 – Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. Después del bloque asiático, el crecimiento económico de los países de América Latina y el Caribe fue uno de los más acelerados entre 2010 y 2011. Este impulso también se vio reflejado en la inversión en investigación y desarrollo, que se duplicó desde 2002 y alcanzó la cifra de 44 mil millones de dólares. Así lo indica el informe “El Estado de la Ciencia 2013” elaborado por la la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) bajo el patrocinio de la Organización de Estados Iberoamericanos.

Los países que lideran la inversión en ese campo son Brasil, con el 63% del total regional; México, con el 18%, y Argentina, con el 11%.

Sin embargo, “si bien se han registrado avances, ese monto apenas representa un 3 por ciento del total de las inversiones destinadas a la investigación y desarrollo a nivel mundial”, indicó a la Agencia CyTA el doctor Rodolfo Barrere, coordinador de RICYT.

El documento también revela que en 2011 el conjunto de países latinoamericanos y caribeños realizó una inversión equivalente al 0,78% del PBI regional. “En Portugal y España esas cifras aumentan a un 1,49% y un 1,33%, respectivamente. Y el conjunto de países que conforman la Unión Europea destinan el 1,95% de su PBI”, afirmó Barrere.

Otra característica distintiva de los países de América Latina es la baja participación de las empresas en el financiamiento. Mientras que en la región alcanza al 42% del total invertido en investigación y desarrollo, en buena medida por la participación de empresas brasileñas y mexicanas, en Estados Unidos esa proporción llega al 60% y el promedio europeo es del 53%.

Otro dato llamativo del estudio es que la cantidad de investigadores y tecnólogos de Iberoamérica aumentó un 73% en la última década y ya supera las 450.000 personas.

Las ciencias sociales continúan siendo las más elegidas por los estudiantes de grado en Iberoamérica y por lo tanto las que registran el mayor número de graduados con un crecimiento constante a lo largo del decenio. En 2011, más del 55% de los titulados de grado provenían de estas áreas.

“Ese aumento de la matrícula en las ciencias sociales y humanidades está en relación con las preferencias subjetivas de los jóvenes a la hora de pensar la elección de una carrera científica” explicó Carmelo Polino, experto de la RICYT en temas de percepción pública de la ciencia.

En el caso de los graduados en maestrías, el predominio de las ciencia sociales aparece matizado por el aumento en el número de graduados en humanidades, seguidos por los graduados en ingeniera y tecnología y ciencias médicas.

Los indicadores son herramientas centrales para la gestión y planificación en ciencia y tecnología. “No utilizarlos es como navegar a ciegas”, subrayó Barrere. “Su utilidad no se limita al diseño de políticas, sino también a la evaluación de sus resultados e impactos.”

El Estado de la Ciencia 2013” elaborado por la la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), bajo el patrocinio de la Organización de Estados Iberoamericanos, es una herramienta útil no solo para el diseño de políticas, sino también para la evaluación de sus resultados e impactos.

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