Revista Bioreview Edición 132 - Agosto 2022

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Entrevista al Dr. Jordi Trafí-Prats

El laboratorio clínico y la Gestión ambiental 

El Dr. Jordi Trafí – Prats participará por primera vez en CALILAB y lo hará de forma remota junto al resto de los ponentes del simposio conjunto con la Federación Europea de Medicina de Laboratorio – EFLM– referido a “Laboratorios verdes para mejorar la sustentabilidad ambiental”. 

Trafí – Prats es farmacéutico y ha desarrollado su carrera profesional en la industria de diagnóstico in vitro desempeñado funciones de soporte directo a laboratorios y como especialista clínico en áreas como marcadores cardíacos o monitorización de fármacos. 

Actualmente trabaja para Ortho Clinical Diagnostics como Director Senior en el área de Marketing para la región de Europa, Oriente Medio y África. 

¿Qué impacto tiene el laboratorio médico en el medio ambiente? 

Los laboratorios clínicos son áreas de producción intensiva con un alto uso de recursos como electricidad y agua, muy por encima de la media de otras actividades productivas. Por ejemplo, un gran laboratorio clínico puede producir al día grandes volúmenes de agua con residuos químicos diluidos, pero aun así contaminantes. 

¿Cómo definiría un laboratorio sustentable? 

Un laboratorio sustentable es aquel que toma consciencia de los recursos que utiliza y el impacto ambiental que genera y establece planes para controlarlos y reducirlos. Formalmente esto sería el establecimiento de un Sistema de Gestión Medioambiental, por ejemplo a través de la certificación ISO 14001, que impone el establecimiento de métricas y la mejora continua. 

¿Cuáles serían los aspectos a considerar para que un laboratorio clínico pueda llegar a ser un laboratorio verde? 

Para empezar, podemos tomar las mismas medidas que tomaríamos en nuestra vida doméstica. Reducir el uso de papel al mínimo imprescindible, potenciando al máximo el uso de las tecnologías de la información. Cambiar luces de incandescencia por luces LED y no usarlas en estancias con iluminación natural suficiente. 

Seguidamente hay que considerar algunos aspectos más estratégicos sobre la actividad. Podemos incidir sobre la demanda de pruebas analíticas, evitando la duplicidad de pruebas, descatalogando aquellas pruebas que ya fueron reemplazadas por otra de mejor rendimiento (por ejemplo, ¿tiene sentido ofertar CK-MB y troponina al mismo tiempo?), reutilizando resultados recientes del mismo paciente para determinados parámetros. La tecnología de la información puede ser de ayuda para evitar los análisis redundantes y que no aportan a la calidad del servicio clínico. El control de la actividad correlaciona directamente con el control de los recursos. 

El siguiente paso para la reducción de los recursos utilizados es el aumento de la eficiencia. Aquí hay dos aspectos a considerar. Primero la eficiencia de los reactivos, medida como la ratio de resultados de paciente producidos comparado con el total de reactivo adquirido. Esta ratio aumenta con una menor necesidad de calibraciones, mayor estabilidad del reactivo en el instrumento y mejor adecuación de la cantidad de pruebas por envase de reactivo a la actividad del laboratorio. El segundo aspecto es la calidad de los resultados incluso en grupos de pacientes o muestras excepcionales. Una tecnología con menor afectación por interferentes evitará reprocesos, incluida la repetición de la flebotomía, con el consecuente ahorro de recursos. 

Finalmente, no todas las tecnologías en el mercado tienen la misma eficiencia energética ni requieren el mismo consumo de agua. Tampoco producen las mismas cantidades de residuos sólidos o líquidos. Específicamente respecto al consumo de agua y la generación de residuos líquidos las diferencias pueden ser de cientos de litros al día. Incluir estos requisitos medioambientales en los criterios de compra es un paso imprescindible en el camino hacia un laboratorio verde. 

Prensa CALILAB 

El laboratorio clínico y la Gestión ambiental 

El Dr. Jordi Trafí – Prats participará por primera vez en CALILAB y lo hará de forma remota junto al resto de los ponentes del simposio conjunto con la Federación Europea de Medicina de Laboratorio – EFLM– referido a “Laboratorios verdes para mejorar la sustentabilidad ambiental”. 

Trafí – Prats es farmacéutico y ha desarrollado su carrera profesional en la industria de diagnóstico in vitro desempeñado funciones de soporte directo a laboratorios y como especialista clínico en áreas como marcadores cardíacos o monitorización de fármacos. 

Actualmente trabaja para Ortho Clinical Diagnostics como Director Senior en el área de Marketing para la región de Europa, Oriente Medio y África. 

¿Qué impacto tiene el laboratorio médico en el medio ambiente? 

Los laboratorios clínicos son áreas de producción intensiva con un alto uso de recursos como electricidad y agua, muy por encima de la media de otras actividades productivas. Por ejemplo, un gran laboratorio clínico puede producir al día grandes volúmenes de agua con residuos químicos diluidos, pero aun así contaminantes. 

¿Cómo definiría un laboratorio sustentable? 

Un laboratorio sustentable es aquel que toma consciencia de los recursos que utiliza y el impacto ambiental que genera y establece planes para controlarlos y reducirlos. Formalmente esto sería el establecimiento de un Sistema de Gestión Medioambiental, por ejemplo a través de la certificación ISO 14001, que impone el establecimiento de métricas y la mejora continua. 

¿Cuáles serían los aspectos a considerar para que un laboratorio clínico pueda llegar a ser un laboratorio verde? 

Para empezar, podemos tomar las mismas medidas que tomaríamos en nuestra vida doméstica. Reducir el uso de papel al mínimo imprescindible, potenciando al máximo el uso de las tecnologías de la información. Cambiar luces de incandescencia por luces LED y no usarlas en estancias con iluminación natural suficiente. 

Seguidamente hay que considerar algunos aspectos más estratégicos sobre la actividad. Podemos incidir sobre la demanda de pruebas analíticas, evitando la duplicidad de pruebas, descatalogando aquellas pruebas que ya fueron reemplazadas por otra de mejor rendimiento (por ejemplo, ¿tiene sentido ofertar CK-MB y troponina al mismo tiempo?), reutilizando resultados recientes del mismo paciente para determinados parámetros. La tecnología de la información puede ser de ayuda para evitar los análisis redundantes y que no aportan a la calidad del servicio clínico. El control de la actividad correlaciona directamente con el control de los recursos. 

El siguiente paso para la reducción de los recursos utilizados es el aumento de la eficiencia. Aquí hay dos aspectos a considerar. Primero la eficiencia de los reactivos, medida como la ratio de resultados de paciente producidos comparado con el total de reactivo adquirido. Esta ratio aumenta con una menor necesidad de calibraciones, mayor estabilidad del reactivo en el instrumento y mejor adecuación de la cantidad de pruebas por envase de reactivo a la actividad del laboratorio. El segundo aspecto es la calidad de los resultados incluso en grupos de pacientes o muestras excepcionales. Una tecnología con menor afectación por interferentes evitará reprocesos, incluida la repetición de la flebotomía, con el consecuente ahorro de recursos. 

Finalmente, no todas las tecnologías en el mercado tienen la misma eficiencia energética ni requieren el mismo consumo de agua. Tampoco producen las mismas cantidades de residuos sólidos o líquidos. Específicamente respecto al consumo de agua y la generación de residuos líquidos las diferencias pueden ser de cientos de litros al día. Incluir estos requisitos medioambientales en los criterios de compra es un paso imprescindible en el camino hacia un laboratorio verde. 

Prensa CALILAB 

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