Revista Bioreview Edición 123 - Noviembre 2021

BIODIAGNOSTICO
MANLAB
fba

 

Anticuerpos onconeuronales y de Encefalitis Autoinmune

Dr. Guillermo Gabriel Nuñez Taquia

Gerente de Autoinmunidad

guillermo.nunez@manlab.com.ar

Introducción

Las enfermedades inmunomediadas del sistema nervioso central son un grupo heterogéneo que incluye el síndrome neurológico paraneoplásico (SNP) y la encefalitis autoinmune (EA). Estas enfermedades se asocian a la presencia de anticuerpos dirigidos contra la superficie celular o contra receptores sinápticos y pueden no estar asociados a procesos oncológicos (Dalmau y  Rosenfeld, 2014). 

El término «síndrome paraneoplásico» hace referencia al conjunto de signos y síntomas que surgen como resultado del daño a órganos y tejidos en lugares remotos al sitio del tumor primario o sus metástasis (López Hernández, 2012). Los síndromes paraneoplásicos son manifestaciones asociadas a procesos oncológicos que no se deben al crecimiento tumoral ni a las manifestaciones metabólicas, infecciosas o tóxicas derivadas del tratamiento (Pignolet et al., 2013), sino que aparecen como resultado de la secreción de péptidos funcionales y hormonas por parte del tumor (en el caso de los síndromes endócrinos paraneoplásicos) o bien como resultado de fenómenos de reactividad cruzada entre antígenos normales y antígenos tumorales (en el caso de los síndromes neurológicos paraneoplásicos) (Pelosof y Gerber, 2010).

En aproximadamente el 80% de los casos, el SNP se manifiesta antes de que se arribe al diagnóstico de cáncer. Los SNP son poco frecuentes (<1%), aunque algunos tipos de neoplasias tienen más tendencia a producirlos como es el caso del cáncer de pulmón microcítico, el linfoma o el mieloma (Pelosof y Gerber, 2010; Dalmau, 2008).

La importancia de los anticuerpos anti-antígenos neuronales no radica en su frecuencia, sino en que una detección adecuada puede permitir identificar un tumor pequeño y potencialmente curable. 

Existen tres categorías principales de anticuerpos antineuronales (AAN) a saber: 

Anticuerpos cuyos antígenos están bien caracterizados y que tienen una fuerte asociación con la presencia de tumores (anti-anfifisina, anti-CV2 o CRMP5, anti-Hu o ANNA-1, anti-Ma2 o PNMA-2, anti-recoverina, anti-Ri o ANNA- 2, anti-Yo o PCA-1).

Anticuerpos cuyos antígenos están parcialmente caracterizados (ANNA-3, anti- mGluR1, anti-Tr o PCA-Tr, anti-Zic-4 y anti- PCA-2).

Anticuerpos cuyos antígenos se asocian o no a enfermedades oncológicas (anti-receptor de acetilcolina (AChR), anti-canales de calcio  dependientes  de  voltaje (VGCC) y anti-canales de potasio voltaje dependientes (VGKC) (Pelsof y Gerber, 2010).

Detección

El diagnóstico de SNP incluye los estudios por imágenes, el electroencefalograma, los estudios de conducción nerviosa, el electromiograma, el análisis del líquido cefalorraquídeo y la serología. 

La mayor parte de los anticuerpos AAN son de tipo IgG y pueden detectarse tanto en suero del paciente como en LCR (Aguirre, 2005). Dado que los títulos de AAN no se correlacionan con la gravedad de la enfermedad, la evolución neurológica o la progresión tumoral, éstos no son adecuados para efectuar el seguimiento de la enfermedad.

En el Área de Autoinmunidad del laboratorio MANLAB disponemos de diferentes técnicas para detectar AAN. Estas técnicas se basan en:

La reacción en tejidos (inmunofluorescencia indirecta, IFI, sobre cortes de cerebelo de mono, Figura 1).

En la reacción en células transfectadas con los antígenos correspondientes (microchip con 6 antígenos diferentes: NMDAR, AMPAR1, AMPAR2, CASPR2, LGI1 y GABAR B1/B2, Figura 2).

En un inmunoensayo lineal (evaluación de la reactividad para 12 antígenos: Anfifisina, CV2, PNMA2 (Ma2/Ta), Hu, Yo, Ri, Recoverina, SOX-1, Titina, Zic-4, GAD65 y  Tr(DNER)).

Las opciones b y c son las recomendadas dada la alta especificidad y sensibilidad analítica de los ensayos. El inmunoensayo lineal tiene además la ventaja de que no se produce interferencia por la presencia de anticuerpos antinucleares y permite además la correcta diferenciación entre anticuerpos ANNA-1 (Hu) y ANNA-2 (Ri) (indistinguibles mediante IFI en cortes de cerebelo). 

En síntesis, la detección de estos autoanticuerpos mediante inmunoensayo lineal, en el caso del SNP o mediante ensayos de fluorescencia con células transfectadas (en la EA) puede orientar a los profesionales médicos en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades.

Aguirre M.A. (2005). Síndromes paraneoplásicos neurológicos. Medicina Clínica (Barcelona). 125(14):543-547. | Dalmau, J. and Rosenfeld, M.R. (2008). Paraneoplastic syndromes of the CNS. The Lancet Neurology, 7:327-340. | López Hernández, M.A. (2012). Síndromes neurológicos paraneoplásicos. Medicina Interna de México, 28(3):269-277. | Pelosof, L.C. and Gerber, D.E. (2010). Paraneoplastic syndromes: an approach to diagnosis and treatment. Mayo Clinic Proceedings, 85(9):838-854. | Pignolet, B.S.L., Gebauer, C.M.T., Liblau, R. (2013). Immunopathogenesis of paraneoplastic neurological syndromes associated with anti-Hu antibodies. A beneficial antitumor response going awry. Oncoimmunology, 2(12): e27384 1-10.

Introducción

Las enfermedades inmunomediadas del sistema nervioso central son un grupo heterogéneo que incluye el síndrome neurológico paraneoplásico (SNP) y la encefalitis autoinmune (EA). Estas enfermedades se asocian a la presencia de anticuerpos dirigidos contra la superficie celular o contra receptores sinápticos y pueden no estar asociados a procesos oncológicos (Dalmau y  Rosenfeld, 2014). 

El término «síndrome paraneoplásico» hace referencia al conjunto de signos y síntomas que surgen como resultado del daño a órganos y tejidos en lugares remotos al sitio del tumor primario o sus metástasis (López Hernández, 2012). Los síndromes paraneoplásicos son manifestaciones asociadas a procesos oncológicos que no se deben al crecimiento tumoral ni a las manifestaciones metabólicas, infecciosas o tóxicas derivadas del tratamiento (Pignolet et al., 2013), sino que aparecen como resultado de la secreción de péptidos funcionales y hormonas por parte del tumor (en el caso de los síndromes endócrinos paraneoplásicos) o bien como resultado de fenómenos de reactividad cruzada entre antígenos normales y antígenos tumorales (en el caso de los síndromes neurológicos paraneoplásicos) (Pelosof y Gerber, 2010).

En aproximadamente el 80% de los casos, el SNP se manifiesta antes de que se arribe al diagnóstico de cáncer. Los SNP son poco frecuentes (<1%), aunque algunos tipos de neoplasias tienen más tendencia a producirlos como es el caso del cáncer de pulmón microcítico, el linfoma o el mieloma (Pelosof y Gerber, 2010; Dalmau, 2008).

La importancia de los anticuerpos anti-antígenos neuronales no radica en su frecuencia, sino en que una detección adecuada puede permitir identificar un tumor pequeño y potencialmente curable. 

Existen tres categorías principales de anticuerpos antineuronales (AAN) a saber: 

Anticuerpos cuyos antígenos están bien caracterizados y que tienen una fuerte asociación con la presencia de tumores (anti-anfifisina, anti-CV2 o CRMP5, anti-Hu o ANNA-1, anti-Ma2 o PNMA-2, anti-recoverina, anti-Ri o ANNA- 2, anti-Yo o PCA-1).

Anticuerpos cuyos antígenos están parcialmente caracterizados (ANNA-3, anti- mGluR1, anti-Tr o PCA-Tr, anti-Zic-4 y anti- PCA-2).

Anticuerpos cuyos antígenos se asocian o no a enfermedades oncológicas (anti-receptor de acetilcolina (AChR), anti-canales de calcio  dependientes  de  voltaje (VGCC) y anti-canales de potasio voltaje dependientes (VGKC) (Pelsof y Gerber, 2010).

Detección

El diagnóstico de SNP incluye los estudios por imágenes, el electroencefalograma, los estudios de conducción nerviosa, el electromiograma, el análisis del líquido cefalorraquídeo y la serología. 

La mayor parte de los anticuerpos AAN son de tipo IgG y pueden detectarse tanto en suero del paciente como en LCR (Aguirre, 2005). Dado que los títulos de AAN no se correlacionan con la gravedad de la enfermedad, la evolución neurológica o la progresión tumoral, éstos no son adecuados para efectuar el seguimiento de la enfermedad.

En el Área de Autoinmunidad del laboratorio MANLAB disponemos de diferentes técnicas para detectar AAN. Estas técnicas se basan en:

La reacción en tejidos (inmunofluorescencia indirecta, IFI, sobre cortes de cerebelo de mono, Figura 1).

En la reacción en células transfectadas con los antígenos correspondientes (microchip con 6 antígenos diferentes: NMDAR, AMPAR1, AMPAR2, CASPR2, LGI1 y GABAR B1/B2, Figura 2).

En un inmunoensayo lineal (evaluación de la reactividad para 12 antígenos: Anfifisina, CV2, PNMA2 (Ma2/Ta), Hu, Yo, Ri, Recoverina, SOX-1, Titina, Zic-4, GAD65 y  Tr(DNER)).

Las opciones b y c son las recomendadas dada la alta especificidad y sensibilidad analítica de los ensayos. El inmunoensayo lineal tiene además la ventaja de que no se produce interferencia por la presencia de anticuerpos antinucleares y permite además la correcta diferenciación entre anticuerpos ANNA-1 (Hu) y ANNA-2 (Ri) (indistinguibles mediante IFI en cortes de cerebelo). 

En síntesis, la detección de estos autoanticuerpos mediante inmunoensayo lineal, en el caso del SNP o mediante ensayos de fluorescencia con células transfectadas (en la EA) puede orientar a los profesionales médicos en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades.

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