Revista Bioreview Edición 93 - Mayo 2019

BIODIAGNOSTICO
LABORATORIO DE MEDICINA
ROCHE

 

Tipos de residuos hospitalarios; forma de eliminación de los residuos hospitalarios

Publicado por Consuelo Ibáñez Martí el 4 mayo, 2010
Este artículo lo he tomado de la Revista Consumer Eroski.
Autor: Consuelo Ibáñez Martí, Médico salubrista

En salud pública hay temas arduos y poco apetecibles, por lo menos a la hora de estudiarlos, con el agravante de que, una vez sobrepasado el examen, se olvidan enseguida. 

Bueno, vamos a recordar uno de estos temas y tomadlo como lo que es: necesario si ha de utilizarse. 

En un hospital se generan todo tipo de residuos y cada uno de ellos ha de sufrir un tratamiento diferente, residuos urbanos, biosanitarios, citostáticos, químicos y radiactivos, entre otros. Estos se clasifican y eliminan por procedimientos especiales, previstos por distintas normativas, para garantizar la seguridad en el medio hospitalario y de la población. 

Tipos de residuos hospitalarios: 

  • Categoría I: residuos generales o sólidos urbanos 

  • Categoría II son los biosanitarios asimilables a urbanos; 

  • Categoría III, los biosanitarios especiales; 

  • Categoría IV, los cadáveres y restos humanos de entidad suficiente; 

  • Categoría V, los residuos químicos; 

  • Categoría VI, los citotóxicos; 

  • Categoría VII, los residuos radiactivos; 

  • Categoría VIII los vertidos industriales. 

Categoría I: residuos generales o sólidos urbanos 

Dentro de la categoría de residuos sólidos urbanos tenemos: aceite doméstico, colchones, latas, papel, vidrio, cartón, plástico, mobiliario, escombros, latas, madera, restos de comida, y residuos electrónicos que se consideran peligrosos (tóners y los tubos fluorescentes). 

Se generan en servicios de administración y en consultas de los hospitales, las salas de espera, la cocina, la cafetería, el comedor, los almacenes, vestuarios, despachos y puntos de mantenimiento, entre otros. Algunos de estos residuos son reciclables. 

Categoría II son los biosanitarios asimilables a urbanos; 

Este tipo de residuos no suponen ningún peligro reciben el mismo tratamiento que los urbanos y se eliminan como estos. Entre ellos se encuentran vendas, gasas, sondas, guantes, apósitos, filtros de diálisis, bolsas de sangre vacías, equipos de goteos, bolsas de orina y distintas clases de material que haya estado en contacto con los pacientes (salvo los residuos de la clase III). 

Se generan en salas de curas, de exploración, hemodiálisis, laboratorios, unidades de hospitalización y cuidados intensivos, maternidad y consultas externas. Los hospitales se encargan de segregar estos restos y, para eliminarlos, caben dos posibilidades. Una es contratar a una empresa autorizada que, a través de unidades de limpieza, retire los residuos sólidos urbanos y los lleve a depósitos finales, donde se encuentra un compactador de basura, y de ahí al vertedero. 

Y la otra es que sea el propio Ayuntamiento de cada municipio el que, de acuerdo a la Ley de basura urbana, se responsabilice de transportarlos al vertedero y que empresas autorizadas se encarguen de llevar los residuos segregables al compactador correspondiente. 

Categoría III, los biosanitarios especiales; 

Estos residuos son los patológicos, contagiosos o infecciosos, es decir, que una incorrecta manipulación de los mismos puede transmitir una enfermedad. Entre ellos se encuentran las agujas, las hojas de bisturí y los instrumentos cortantes y punzantes. Normalmente proceden de curas que se realizan a enfermos infecciosos, los laboratorios y servicios especiales, anatomía patológica, unidades de cuidados intensivos, quirófanos, urgencias y maternidad. 

Estos residuos no se pueden gestionar como los residuos biosanitarios asimilables a urbanos, debido a la peligrosidad que entrañan para la salud laboral, la salud pública y el medio ambiente, por lo que deben ser depositados en recipientes especiales. Los encargados de hacerlo son los profesionales sanitarios, que los van separando y guardando en contenedores especiales homologados: negros para residuos biosanitarios, azules para citotóxicos y amarillos para instrumentos punzantes y cortantes. 

Después, los diferentes recipientes se depositan en otros contenedores de mayor tamaño que se tapan y el personal de limpieza los traslada a un depósito final. En no más de 72 horas los recoge una empresa autorizada que los lleva a las instalaciones pertinentes y les aplica el tratamiento correspondiente. 

Categoría IV, los cadáveres y restos humanos de entidad suficiente; 

En los hospitales no sólo se producen defunciones, sino que se practican un gran número de cirugías, autopsias y procedimientos de anatomía patológica, en los que se pueden producir mutilaciones y surgir restos humanos de cierta entidad o tamaño, que se tratan según el Reglamento de la Policía Mortuoria. 

Categoría V, los residuos químicos; 

Los residuos químicos se gestionan como residuos tóxicos o peligrosos. 

Entre estos, figuran los líquidos fijadores y reveladores, el formol y el xilol, donde se conservan los órganos, o los productos que se emplean para los tratamientos de ciertas máquinas, así como material de desecho contaminado con productos químicos. 

Categoría VI, los citotóxicos; 

Los citostáticos (citotóxicos), son fármacos que se utilizan en quimioterapia para tratar distintos tipos de cánceres. Se gestionan por el Plan de Residuos Biosanitarios y Citotóxicos, y la diferencia de estos productos, respecto a los biosanitarios especiales, es que se tienen que incinerar, ya que no se pueden esterilizar antes de eliminarlos. 

Categoría VII, los residuos radiactivos; 

Estos residuos no se generan en todos los hospitales, sino en aquellos que tengan unidades de tratamiento con radioterapia, medicina nuclear y en ciertos laboratorios. Son todas aquellas materias radiactivas que se desechan al no ser utilizables, así como los productos contaminados con este material radiactivo. Dentro de estos residuos radiactivos hospitalarios pueden ser residuos sólidos, líquidos y de baja intensidad, según lo que establece el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). 

Categoría VIII los vertidos industriales. 

Los vertidos industriales se eliminan a través del agua. Cada hospital tiene un tipo de pH (medida de la acidez) del agua y tiene reconocida la autorización de vertidos por parte de cada Ayuntamiento que fija las condiciones de los residuos que se pueden verter a las aguas residuales. A partir del alcantarillado, se toman muestras y se realizan pruebas cada seis meses, donde se mide la cantidad de oxígeno del agua. 

Legislación española: 

La legislación española (la Ley 10/1998 de 21 de abril de residuos, el Real Decreto 833/1988 de 20 de julio, sobre residuos tóxicos y peligrosos, entre otras normas, decretos y reglamentos estatales) y las normativas de las comunidades autónomas. 

En salud pública hay temas arduos y poco apetecibles, por lo menos a la hora de estudiarlos, con el agravante de que, una vez sobrepasado el examen, se olvidan enseguida. 

Bueno, vamos a recordar uno de estos temas y tomadlo como lo que es: necesario si ha de utilizarse. 

En un hospital se generan todo tipo de residuos y cada uno de ellos ha de sufrir un tratamiento diferente, residuos urbanos, biosanitarios, citostáticos, químicos y radiactivos, entre otros. Estos se clasifican y eliminan por procedimientos especiales, previstos por distintas normativas, para garantizar la seguridad en el medio hospitalario y de la población. 

Tipos de residuos hospitalarios: 

  • Categoría I: residuos generales o sólidos urbanos 

  • Categoría II son los biosanitarios asimilables a urbanos; 

  • Categoría III, los biosanitarios especiales; 

  • Categoría IV, los cadáveres y restos humanos de entidad suficiente; 

  • Categoría V, los residuos químicos; 

  • Categoría VI, los citotóxicos; 

  • Categoría VII, los residuos radiactivos; 

  • Categoría VIII los vertidos industriales. 

Categoría I: residuos generales o sólidos urbanos 

Dentro de la categoría de residuos sólidos urbanos tenemos: aceite doméstico, colchones, latas, papel, vidrio, cartón, plástico, mobiliario, escombros, latas, madera, restos de comida, y residuos electrónicos que se consideran peligrosos (tóners y los tubos fluorescentes). 

Se generan en servicios de administración y en consultas de los hospitales, las salas de espera, la cocina, la cafetería, el comedor, los almacenes, vestuarios, despachos y puntos de mantenimiento, entre otros. Algunos de estos residuos son reciclables. 

Categoría II son los biosanitarios asimilables a urbanos; 

Este tipo de residuos no suponen ningún peligro reciben el mismo tratamiento que los urbanos y se eliminan como estos. Entre ellos se encuentran vendas, gasas, sondas, guantes, apósitos, filtros de diálisis, bolsas de sangre vacías, equipos de goteos, bolsas de orina y distintas clases de material que haya estado en contacto con los pacientes (salvo los residuos de la clase III). 

Se generan en salas de curas, de exploración, hemodiálisis, laboratorios, unidades de hospitalización y cuidados intensivos, maternidad y consultas externas. Los hospitales se encargan de segregar estos restos y, para eliminarlos, caben dos posibilidades. Una es contratar a una empresa autorizada que, a través de unidades de limpieza, retire los residuos sólidos urbanos y los lleve a depósitos finales, donde se encuentra un compactador de basura, y de ahí al vertedero. 

Y la otra es que sea el propio Ayuntamiento de cada municipio el que, de acuerdo a la Ley de basura urbana, se responsabilice de transportarlos al vertedero y que empresas autorizadas se encarguen de llevar los residuos segregables al compactador correspondiente. 

Categoría III, los biosanitarios especiales; 

Estos residuos son los patológicos, contagiosos o infecciosos, es decir, que una incorrecta manipulación de los mismos puede transmitir una enfermedad. Entre ellos se encuentran las agujas, las hojas de bisturí y los instrumentos cortantes y punzantes. Normalmente proceden de curas que se realizan a enfermos infecciosos, los laboratorios y servicios especiales, anatomía patológica, unidades de cuidados intensivos, quirófanos, urgencias y maternidad. 

Estos residuos no se pueden gestionar como los residuos biosanitarios asimilables a urbanos, debido a la peligrosidad que entrañan para la salud laboral, la salud pública y el medio ambiente, por lo que deben ser depositados en recipientes especiales. Los encargados de hacerlo son los profesionales sanitarios, que los van separando y guardando en contenedores especiales homologados: negros para residuos biosanitarios, azules para citotóxicos y amarillos para instrumentos punzantes y cortantes. 

Después, los diferentes recipientes se depositan en otros contenedores de mayor tamaño que se tapan y el personal de limpieza los traslada a un depósito final. En no más de 72 horas los recoge una empresa autorizada que los lleva a las instalaciones pertinentes y les aplica el tratamiento correspondiente. 

Categoría IV, los cadáveres y restos humanos de entidad suficiente; 

En los hospitales no sólo se producen defunciones, sino que se practican un gran número de cirugías, autopsias y procedimientos de anatomía patológica, en los que se pueden producir mutilaciones y surgir restos humanos de cierta entidad o tamaño, que se tratan según el Reglamento de la Policía Mortuoria. 

Categoría V, los residuos químicos; 

Los residuos químicos se gestionan como residuos tóxicos o peligrosos. 

Entre estos, figuran los líquidos fijadores y reveladores, el formol y el xilol, donde se conservan los órganos, o los productos que se emplean para los tratamientos de ciertas máquinas, así como material de desecho contaminado con productos químicos. 

Categoría VI, los citotóxicos; 

Los citostáticos (citotóxicos), son fármacos que se utilizan en quimioterapia para tratar distintos tipos de cánceres. Se gestionan por el Plan de Residuos Biosanitarios y Citotóxicos, y la diferencia de estos productos, respecto a los biosanitarios especiales, es que se tienen que incinerar, ya que no se pueden esterilizar antes de eliminarlos. 

Categoría VII, los residuos radiactivos; 

Estos residuos no se generan en todos los hospitales, sino en aquellos que tengan unidades de tratamiento con radioterapia, medicina nuclear y en ciertos laboratorios. Son todas aquellas materias radiactivas que se desechan al no ser utilizables, así como los productos contaminados con este material radiactivo. Dentro de estos residuos radiactivos hospitalarios pueden ser residuos sólidos, líquidos y de baja intensidad, según lo que establece el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). 

Categoría VIII los vertidos industriales. 

Los vertidos industriales se eliminan a través del agua. Cada hospital tiene un tipo de pH (medida de la acidez) del agua y tiene reconocida la autorización de vertidos por parte de cada Ayuntamiento que fija las condiciones de los residuos que se pueden verter a las aguas residuales. A partir del alcantarillado, se toman muestras y se realizan pruebas cada seis meses, donde se mide la cantidad de oxígeno del agua. 

Legislación española: 

La legislación española (la Ley 10/1998 de 21 de abril de residuos, el Real Decreto 833/1988 de 20 de julio, sobre residuos tóxicos y peligrosos, entre otras normas, decretos y reglamentos estatales) y las normativas de las comunidades autónomas. 

CERRAR
BIODIAGNOSTICO
LABORATORIO DE MEDICINA
ROCHE
» Abrir toda la revista
Bioquímica Molecular +-
Diagnóstico Clínico Aplicado +- Gestión de la Calidad +- Actualidad +- Bioresearch +- Novedades CUBRA +- Agenda de formación continua y posgrado »